jueves, 16 de marzo de 2017

Origen y esencia de los piqueteros

 Los movimientos piqueteros tal como hoy los conocemos, tuvieron su origen en la segunda mitad de los ’90 debido al empobrecimiento brutal del sector más bajo de la clase trabajadora, que por la benemérita política neoliberal del menemismo (al cual votaban), pasó a integrar la nada despreciable masa de 4 millones de desocupados y subocupados que se hizo presente en el país. En 2002 y en medio del ‘que se vayan todos’, el presidente Duhalde formalizó bajo la figura de 'emergencia', la no represión de los cortes de caminos que estos grupos habían adoptado como forma de protesta, y un estipendio transitorio conocido como ‘planes trabajar’ para familias en real estado de desamparo (aunque esto no tuvo toda su eficacia puesto que eran distribuidos por el aparato punteril, es decir, de manera corrompida).
 Así encontró las cosas al llegar a la Rosada el autor de la ‘década chamuyada’, el hampón Néstor Kirchner; y no podía ser mejor el escenario para su único proyecto político, la perpetuación, que él verbalizaba descaradamente como ‘construcción de poder’ y la masa ignorante aplaudía, porque a la masa ignorante lo que menos le importa es la democracia (no tiene idea de qué es) y sólo piensa en tener a un jefe perenne en el cual sentirse representada y descansar mientras disfruta de una vida servida.
 De ahí que el presidente terminó de formalizar la situación con su apotegma ‘no quiero que se criminalice la protesta social’, dando vía libre a la expansión y recrudecimiento del movimiento piquetero, al cual tomó y pagó como propia tropa al convertir en derecho adquirido aquel estipendio transitorio; todo ello para mantener el disciplinamiento social peronista, el mejor cuando lo que se busca es una rápida ‘construcción de poder’ para atornillarse al sillón presidencial por tiempo indeterminado.

 Ese disciplinamiento implica revivir al máximo la lucha de clases propia de una sociedad colonial aún no restañada y reculturizada precisamente porque de ello deriva todos sus beneficios esto que conocemos como peronismo: separar claramente al aborigen resentido por la conquista de siglos pasados del europeo estigmatizado por su rol de conquistador y su insaciable codicia, sectores que siempre estuvieron larvadamente enfrentados y que el peronismo supo enfrentar de hecho, agrupando al aborigen en la categoría de cabeza negra o descamisado (negro, directamente) y al europeo que había llegado a tener una casa o departamento, en la de oligarca.
 Se olvidó de los negros que habitan la Recoleta y Barrio Norte, de todos los que también habían llegado a su casa y a un empleo estable o a un título universitario, todo ello producto del esfuerzo laboral de las generaciones familiares, de aquellos que querían seguir valiéndose por sí mismos; y también se olvidó del tremendo mestizaje que tuvo y tenía lugar desde la llegada de los primeros barcos de inmigrantes al puerto. Se acordó de las masas brutas de los rincones más olvidados de las provincias del Norte, y de los italianos que por saber todos los oficios se convertían en ‘contratistas’ y tenían a los negros trabajando para ellos (explotándolos quizás) pero enseñándoles oficios que luego ellos y sus hijos pudieron explotar en forma independiente, porque ningún contratista les ponía un revólver en la cabeza para que trabajaran con él.
 Todo eso, que estaba casi dormido, apenas reavivado en abstracto por la infame desocupación legada por Menem y su monstruo Cavallo, fue recuperado por el despótico Néstor, que rápidamente lo convirtió en algo concreto, reeditando el odio racial y de clases en un enfrentamiento que prefabricó y colocó en las calles, haciendo que los negros vagos y brutos se sintieran respaldados en su ambición no de crecer sino de hacer daño a los blancos y negros que tienen cosas que ellos no tienen. Y qué mejor daño, qué mejor agresión en estos tiempos donde la violencia física no se permite, no es políticamente correcta, que no dejarlos circular en sus autos de lujo, demorarles todos los días el regreso a casa tras la jornada laboral que ellos no tienen que soportar, y lo mejor de todo, infundirles miedo y mantenerlos bajo constante amenaza de algo, aunque ese algo no quede muy claro.
 De este modo, el Néstor llegó también a la cifra de 4 millones, solo en principio y luego a través de su esposa que no era Evita pero hablaba como ella: no a 4 millones de nuevos puestos de trabajo sino de negros vagos mantenidos con ingresos similares a los de quienes trabajan, y que proceden de las arcas públicas. Y hay que reconocer que no cualquiera logra una tropa de esa dimensión, que significa al menos 12 millones de votos cautivos y miles trepados a los ómnibus que los llevan a los actos partidarios donde se afirma la soberanía, la soberanía del jefe y la jefa, a cambio de un choripán.
 Decir ‘no cualquiera’ no tiene la intención del halago: es decir que no cualquiera, aún en medio de la política abyecta de estas tierras, habría apelado a subterfugios tan bajos y tan criminales; pero no olvidemos que estamos hablando de criminales.
 Criminales que van a retomar el poder porque tienen armada toda esta inmensa tropa de base y cuentan agregados a todos los que no son negros ni piqueteros pero siguen votando a Perón y Evita, mientras deben soportar un interregno pero puesto en buenas manos, las de un estúpido político cheto que no hace otra cosa que alimentar su regreso, incluso manteniéndoles llena y hasta gordita a esa tropa porque les da cosas mejores que choripanes.

jueves, 23 de febrero de 2017

¿Por qué no hay cambios?

 Esta es la pregunta que nos atormenta día tras día, mes tras mes, año tras año, mandato tras mandato ¿por qué la política no cambia nunca, por qué cada gobierno parece calcado del anterior en lo que hace, por más que sea muy diferente en lo que dice? Acá va un intento de respuesta.
Por un trabajo que estuve haciendo, recopilé algunos datos; es sobre la policía bonaerense. Y lo que veo, es que en esa fuerza hay 48 mil efectivos y que en todo ese rejunte que llaman 'las policías de la provincia' hay otro tanto, o sea una suma de 100 mil. El promedio de sueldos netos es de $16.000 y si agregamos cargas sociales, podemos llegar a un gasto salarial de 2.000 millones al mes, 24.000 millones al año.
 El armamento apenas se renueva y no son armas caras; los uniformes no representan nada comparado con los sueldos, y la renovación del parque automotor puede llegar a 500 unidades anuales, que no pasan de 200 millones. En infraestructura apenas se gasta y las subvenciones a las dependencias son mínimas, porque las mantiene la población. En mi ignorancia, no veo otras fuentes importantes de gastos (no sé, luz, gas, teléfono), y puedo estirarme a un estimativo de 25 ó 26 mil millones.
 Restaría el servicio penitenciario provincial, que es una estructura muy chica comparada con la policial, pero que sí lleva gastos de infraestructura. Entonces, llevo el total a 30 mil... a 32 mil.
Y el presupuesto para 2017 del Ministerio de Seguridad de la Provincia es de $49.000 millones. ¿Se entiende?
 ¿Se puede entender lo que es llegar a ministro y agarrar semejante pedazo de plata donde para que se note un faltante tiene que ser muy grande, donde el que me tendría que investigar está en la misma que yo, y donde tengo más de 15 mil millones para gastos de publicidad, con los impresionantes retornos que eso conlleva?
 ¡Qué voy a cambiar las cosas! Yo no cambio nada por las dudas; me quedo quieto hablando pelotudeces frente a las cámaras mientras espero tranquilo el presupuesto del año que viene, y así por 4 años...




 Bien, no seamos como ellos, seamos ecuánimes y hagamos concesiones: digamos que el Ministerio tiene que mantener las cárceles y las escuelas de las policías descentralizadas (mentira, a esas las mantienen los municipios) y fijemos en 12 mil millones el excedente presupuestario. Un 25%.
Si esto se aplica por igual a todas las carteras (no veo por qué no) y siendo el presupuesto total de la provincia de 500 mil millones, nos quedan 125 mil en el aire, y esto en política significa una sola cosa: una caja partidaria.
 O sea, boludos amigos, que nosotros padecemos las necesidades que padecemos porque la clase política dispone que el valor de, por caso, 200 mil viviendas sólo en la provincia de Buenos Aires, se desvíe (no voy a decir destine) a publicidad de dos tipos: de la gestión del gobierno de turno y de la campaña electoral permanente. Esta es la forma en que se financian los partidos, amigos boludos, y tengan además en cuenta que la publicidad es el negocio que más retornos puede ofertar porque sus precios no tienen parámetros, se fijan ad-hoc y en general los pone el cliente en base a la coima que espera recibir.
 No es que hay empresarios que ponen plata o que colabora el narcotráfico: jamás podrían siquiera empezar a hablar de montos así. Esto lo ponemos nosotros y a cualquier partido, no al que adherimos. Y no vamos a romper y prender todo fuego, porque somos tan pelotudos que en vez de ver ésto, lo que vemos es que somos peronistas y esto lo está haciendo Macri, o que somos macristas y esto lo hizo Scioli.
 La verdad, no se puede creer que haya 42 millones que individualmente son inteligentes y puestos todos juntos conforman semejante masa de pelotudos que se la pasan hablando de los pobres y no miran a los nuevos ricos que cada gobierno saliente deja de a toneladas.

UNA NACIÓN

 Una de las maneras de distinguir a una nación es por la existencia de súbditos y la voluntad de esos súbditos de dar la vida por ella. Se da la vida en combate, en actos de arrojo, o asumiendo misiones de riesgo, porque se siente orgullo de la propia nación y honor de pertenecer a ella. Y un político se considera un servidor público extremo comprometido de por vida con su nación y que trabaja con seriedad por su patria. Una nación es algo que su gente lucha por imponer en el mundo, y vive pensando en que escale o al menos mantenga posiciones en el concierto internacional. Así es en los países antiguos de Europa y Asia, y en los nuevos de América del Norte. Y fue en los engendros políticos donde se obligó a coexistir a naciones diferentes, en los cuales el sentimiento nacional derivó en guerras sangrientas (Yugoslavia, por ejemplo).
 En Argentina, nadie piensa en dar su vida voluntariamente por su país, porque no son de esa clase las cosas que ese país despierta. Como tampoco los políticos son patriotas y la gente piensa en el lugar mundial de su país. Por lo tanto, no existe una nación. Existe un país (como estado), una sociedad, una economía, y relativamente, una patria. Y la nación queda circunscripta a los libros escolares, a esa mística construcción militar que viene del Siglo XIX y se mantiene viva en cuarteles monásticos, en el discurso falaz y manipulador de los gobiernos populistas que la quieren dividida, y en los eventos deportivos internacionales. Pero ningún argentino va a ofrecer su vida por esas cosas, y tampoco hace falta, porque Argentina es bien aceptada así como es: un mercado cambalachero bien surtido de todas las pavadas faranduleras posibles, donde el máximo sacrificio puede consistir en soportar una derrota en el fútbol o donde la última vez que se gritó “¡La vida por alguien o algo!” fue por Perón, y lo que en realidad se hizo fue tomar vidas ajenas.
 Fuera de esto, lo que hacemos bien es despreciar a las naciones que llamamos imperialistas y que fueron construidas sobre las vidas de miles de sus súbditos y son sostenidas sobre la hipótesis de sacrificio de otros miles que están vivos; y no tenemos ni queremos más problemas, que además nadie nos va a exigir que tengamos. No es una mala vida y estamos cómodos así; pero no llamemos a esto una nación, cosa que tampoco nos hace falta.

miércoles, 25 de enero de 2017

Los ladrones no sólo roban

 De acuerdo a la definición legal, el robo es el apoderamiento de bienes ajenos mediante el uso de fuerza en las cosas o violencia en las personas. Esto es algo que los políticos no hacen; su apoderamiento de bienes ajenos es con otros métodos.
 Por ende, los políticos, técnicamente, no roban y no robaron nunca. Y el pueblo ha sido siempre injusto con ellos en los decenios en que los acusó de robar. Los políticos son simplemente LADRONES, es decir, quienes se apoderan de bienes ajenos en general, sea cual fuere el método empleado.

PSICOPATOLOGÍA POLÍTICA

Hay en Argentina una extendida enfermedad mental que tendría que ser agregada a los manuales internacionales de psicopatología (DSM y CIE), dado que reúne los requerimientos diagnósticos principales: un grado de alejamiento de la realidad, sufrimiento o elevado malestar y alteración del normal desenvolvimiento de la vida. Se incluiría en el eje de trastornos de la personalidad y su designación sería TRASTORNO POR LÓGICA FACCIOSA.

Sus manifestaciones clínicas son:
Creencia de que la vida social consiste básicamente en el enfrentamiento con otros.
Visión de la sociedad en dos bandos o facciones que pujan constantemente por vencer y destruir al otro.
Creencia de que el sentido principal de la propia vida es la pertenencia a uno de los dos bandos.
Creencia de que la sociedad debe ser regida por el propio bando, con total desconocimiento, desmedro y aniquilación del otro.
Elevado grado de angustia ante la sola concepción de la posibilidad de no pertenencia.
Elevado grado de angustia ante la perspectiva de que el propio bando no prevalezca.
Delirio de aparición periódica (aproximadamente cada 4 años) consistente en visualizar a los dirigentes del propio bando como seres dotados de capacidad para mejorar la sociedad y el estado.
Recurrencia del mecanismo de defensa por negación para eliminar todo registro de actos reprochables de los dirigentes del propio bando.
Total incapacidad para visualizar a la sociedad como un conjunto con problemas comunes a todos sus integrantes.
Consagración de más de un 30/40 % del tiempo y energías diarios a la confrontación con el bando contrario.
Ante la lectura o explicación de la sintomatología precedente, sensación general de hilaridad con fuerte percepción de tratarse de algo cómico o risueño.

ORIGEN Y ESENCIA DE MONTONEROS

Este artículo sintetiza el fundamento de las ideologías, detrás de cada una de las cuales subyace una revolución que podrá o no tener lugar. Nadie concibe una nueva idea política si no tiene prevista la revolución que la instalará, que puede ser pacífica o puede ser violenta. Y si tuviese un componente violento, sea que se materialice o quede en estado de amenaza, funcionará únicamente por esto que James Neilson describe en este artículo, del cual publico un extracto con mi traducción.
Como se desprende del texto y yo he sostenido en otros escritos, el problema del terrorismo no es político, ni jurídico, ni social, ni moral: es biológico. Hay en la especie una proporción de jóvenes que son de esencia violenta. De estos, hay una parte que racionaliza la violencia y otra que no lo hace. Los primeros tenderán a incluirse en instituciones armadas, los segundos, en cualquier ejercicio irregular de la violencia.

“EL IRRESISTIBLE ATRACTIVO DE LA GUERRA
Para occidentales progresistas que se esfuerzan por ser objetivos y son afectos a decirnos que los terroristas de ayer podrían ser los libertadores de mañana, los guerreros santos islámicos que actualmente masacran infieles –entre ellos el periodista norteamericano James Foley, que fue decapitado por un hombre que sonaba como londinense- siguen siendo ‘militantes’, una inocua palabra que no dice nada…
Los mismos jihadistas alteraron su rumbo para privar de excusas a aquellos proclives a simpatizar con ellos. En vez de intentar tapar sus atrocidades o atribuírselas a un puñado de fanáticos homicidas, continuaron dándoles la máxima publicidad. Videos de ‘ejecuciones’ masivas de prisioneros desarmados y de decapitaciones, son inmediatamente subidos a internet para advertir a descreídos qué hay reservado para ellos a menos que se acoplen…
La crueldad jihadista puede repugnar a occidentales de bien, pero probó ser una efectiva herramienta de reclutamiento. Jóvenes musulmanes de Europa y América del Norte, incluyendo resentidos recientemente conversos, han estado afluyendo para unirse al estilo del Estado Islámico (ISIS, EI), el cual les ofrece algo que los países donde se criaron son incapaces de dar: una ocasión para matar y mutilar por razones presuntamente nobles. Esto no es tan perverso como muchos preferirían pensar; los movimientos que proveen a sus seguidores con licencia para matar, tienden a atraer un gran número de gente joven.
Hubo una vez organizaciones izquierdistas y fascistas especializadas en esto. Su lugar fue tomado por otras que son islámicas, con la más brutal descollando como la favorita. A menos que sea pronto puesto bajo control, el EI se pondrá incluso peor. No escasea gente como aquel matón vestido de negro con acento londinense que tajeó la garganta de Foley y luego segó su cabeza, y no solamente en países en los cuales millones de hombres y mujeres jóvenes enfrentan un futuro desdichado, sino también en el relativamente próspero pero para muchos decepcionante Occidente…
Unos pocos jihadistas pueden ser gente iniciada en la tradición islámica, pero la mayoría parece saber tan poco sobre la fe por la cual están listos para matar y morir, como sabían la mayoría de comunistas acerca de la textura fina de la dialéctica marxista…. Siglo tras siglo, multitudes asesinas incomprensibles para los de afuera, han disfrutado del vigoroso apoyo de juveniles reclutas encantados de seguir las órdenes -sin importar cuán extrañas fuesen- de aquellos que por alguna razón pensaban que estaban obligados a obedecer. Muchas de esas multitudes fueron luego dejadas caer en eso que un ideólogo autorizado, Leon Trotsky, llamó 'el montón de basura de la historia'…"

James Neilson es un escritor y periodista británico argentinizado por propia elección, que fue un antiguo director del Buenos Aires Herald y escribió por años en un impecable castellano en Página 12. Y goza del mayor de mis respetos, debido a un grado de seriedad muy difícil de encontrar en ese oficio, al menos en Argentina.

martes, 6 de diciembre de 2016

Jujuy es Argentina

Milagro Sala, pobrecita, no puede hacer la letra O con un vaso. De ninguna manera ella 'hizo' esas cosas en Jujuy. Ella fue reclutada por algunas dotes de liderazgo violento, como cualquier otro piquetero de los que reclutó el hampón filomontonero Néstor para tener disciplinada a la sociedad mediante intimidación pública (un delito del Código Penal igual que la obstrucción de caminos, por los cuales ningún juez o fiscal procedió de oficio nunca).
Luego, la Milagro fue abastecida, entrenada, instruida y amparada para que hiciera esos desmanes en la provincia de Jujuy, simplemente porque su gobernador no era genuflexo con el régimen. Y decir que Sala es violenta, es un halago al kirchnerismo, que es una organización basada en la violencia y que para eso fue dotándose de las tropas y los jefes adecuados: D'Elía, Esteche, y cía. como operadores de campo, más los líderes piqueteros y toda la militancia rentada con los planes y subsidios.

Cuando el presidente Kirchner decía que estaba 'construyendo poder' (cosa que ningún presidente democrático puede animarse a decir y que ningún periodista criticó debidamente) lo que hacía era disciplinar gobernadores e intendentes bajo su mando, con dinero o con amenazas, y montar un aparato neofascista símilnazista para tener el control de la calle. Hay que leer el libro de Adolph Hitler 'Mi Lucha' (Mein Kampf) para entender de qué se trató la movida y encontrar las similitudes con las dictaduras fascistas de la primera mitad del siglo pasado.
CFK tiene la misma escuela y el mismo estilo, y lo aplicó no sólo en Jujuy sino que lo hace hoy para mantener a raya a Macri, al que el aparato kirchnerista le está cobrando protección mafiosa (hacerle poner plata para no salir a ganarle la calle) y él paga contento, porque cree que está negociando una tranquilidad política que en realidad debería conseguir por propio derecho y mérito, y no cediendo cobardemente ante la intimidación de los que igual se lo van a comer. Un deshuevado.

Volviendo a la Milagro, estaría bueno que la Justicia jujeña sea capaz de lograr una negociación para que ella como autor material, mencione a los autores intelectuales de sus desmanes: los que la mandaron a hacerlos y le enseñaron cómo, además de, por supuesto, enviarle asistentes para la acción, porque es así como estas cosas se llevan a cabo. Y tras esos, vendría la autoría mediata de CFK.
Y hay que decir que Jujuy es una provincia argentina y a todos nos tiene que molestar el ataque a su institucionalidad, porque es un ataque al país. Su Poder Judicial está resistiendo presiones internas y foráneas que ni a nivel nacional serían resistidas, por defender la dignidad del estado provincial. Atacar a la parte del país que a él no le gustaba, fue una cosa que Néstor Kirchner jamás se privó de hacer. Como buen peronista, tenía dos países: el que estaba con él y el otro, al que había que cagar a palos. Igual que su mujer, jamás respetó al país como una totalidad.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Hay que avivarse

Si vos votás a ricos para cargos políticos, sos un pelotudo.
Si vos votás a un rico para presidente de izquierda o centro izquierda y no te importa que sea rico, sos un pelotudo.
Si vos querés un gobierno de izquierda, popular o patriótico y no te importa que gaste dinero público en vivir y mostrarse como rico, sos un pelotudo.
Si pensás que siguen existiendo ideas o ideologías en política, sos un pelotudo.
Si te enrolás ciegamente en un bando político y no te importa que la mitad del país no esté allí, sos un pelotudo.
Si no tenés casa y no te importa que un gobierno derroche el valor de miles de casas en propaganda, sos un pelotudo.
Si seguís apoyando a un gobierno que votaste cuando ese gobierno se pasa los cuatro años haciendo campaña para las próximas elecciones, sos un pelotudo.
Si creés que lo único importante de un gobierno es que mejore tu economía, sos un pelotudo.
Si creés que un gobernante está facultado para robar dinero público y recibir coimas, sos un pelotudo.
Si creés que los gobernantes pueden ponerse por encima de la ley que te rige a vos, sos un pelotudo.
Si aceptás que un gobernante no se haga responsable por sus equivocaciones, cuando a vos te rompen el culo sólo por un semáforo en rojo, sos un pelotudo.
Si en política acatás jefes o mantenés lealtades incondicionales, y gratis, sos un pelotudo.
Si en política acatás jefes o mentenés lealtades incondicionales porque te dan unos mangos, sos un pelotudo.
Si votás a un presidente porque es peronista sin mirarle nada más, sos un pelotudo.
Si tenés miedo de no votar al peronismo porque pensás que estás traicionando a Perón, sos un pelotudo.
Si sos mujer y votás a una mujer sólo porque es mujer, sos una pelotuda.
Si ves que los políticos te mienten en la cara como si fueras un pelotudo, es porque sos un pelotudo.
Si formás tu opinión política por lo que te dicen los medios, sos un pelotudo,
Si te tomás en serio cualquier cosa que los medios te digan, sos un pelotudo.
Si no te esforzás en desconfiar de todos los políticos y periodistas, sos un pelotudo.
Si considerás que un político es más importante que vos, sos un pelotudo.
Si considerás que el presidente es más que vos y todos los demás, sos un pelotudo.
Si creés que hay gente que sea más que vos, sos un pelotudo.
Si no tenés una alternativa que te satisfaga e igual votás por alguno, sos un pelotudo.
Si no tenés una alternativa que te satisfaga y tenés miedo de votar en blanco, sos un pelotudo.
Si por miedo a las críticas no cambiás o expresás tu opinión política, sos un pelotudo.
Si tenés miedo de hablar, sos un pelotudo.
Si tenés miedo de no ir a votar, sos un pelotudo.
Si tenés miedo de lo que sea en política, sos un pelotudo.
Si tenés miedo de avivarte porque no querés hacer cambios, sos un pelotudo.
Si tenés miedo, sos un pelotudo.

sábado, 3 de diciembre de 2016

VOLVER AL SILENCIO

Hace casi dos años volví a hablar de política, hábito impropio e insalubre que retomé luego de muchos años de silencio. Sobre todo silencio interior, el más útil y gratificante, significando ésto que me chupaba un huevo la política puesto que no me considero participante de ella y resulta ocioso votar, pensar y discutir en algo en lo que nada voy a influir. Pero es un hábito que puedo volver a dejar sin demasiado esfuerzo, y estoy a punto de hacerlo.
Lo retomé porque estaba harto de ver, oler y tragar la onda criminal del gobierno kirchnerista sin decir nada, como otorgando, y porque fueron demasiado para mí el asesinato de Nisman y sus circunstancias de antes y después.
Pero hoy, lo que encontré es, amén de una reconfirmación de mi nulo protagonismo, una cantidad de gente que yo debería respetar y varios que son mis amigos, que fueron y siguen siendo K, incluso a pesar de que algunos de los delitos del régimen han sido develados (sólo algunos, pero con suficiente certeza). Vale decir, que hay medio país al que no le importa que gobiernen criminales (esto no es peyorativo, criminal significa solamente estar incurso en conductas reprimidas por el Código Penal de la Nación), y es el medio país que además se queja de la inseguridad. O sea, que tiene esa selectividad argentina tan peculiar como incomprensible: algunos criminales son buenos y hay que dejarlos tranquilos, y otros son malos y hay que meterlos presos (y si se cuadra, matarlos).
Y como para ampliar la desazón, encontré también que hay mucha gente K que no cree ni admite las investigaciones de la Justicia y considera al viejo régimen como una víctima inocente de inculpaciones fabricadas por jueces politizados. Y encontré también que hay otros que no quieren ver ni saber nada de nada, y serán K se pruebe lo que se pruebe.

Bien, ahí viene mi mayor problema. Porque para mí un delincuente es un delincuente y voy a querer que se lo persiga (legalmente, claro) excepto que sea un pariente directo o amigo íntimo mío, en cuyo caso hasta el mismísimo Código Penal me lo consiente (por caso, yo no entro en encubrimiento cuando encubro el accionar delictivo de un amigo íntimo). Y como counselor, yo atendería y aceptaría a cualquier clase de delincuente, a quien brindaría mis mejores servicios en su calidad de persona, siendo que la persona es lo primero y está antes que todo lo demás, incluso si esa persona es delincuente.
Pero fuera de estos casos, a todos los demás los quiero perseguidos, porque de eso se trata el sistema social en el que hace mucho vivimos, y yo no debo romper los códigos de tal sistema, como lo hace la mitad kirchnerista del país.
Entonces, estoy considerando volver a llamarme a silencio político porque primero están las personas de mis amigos, mi relación con ellos y el respeto que les debo, y cada vez estoy escribiendo más fuerte y descomedidamente acerca de los criminales políticos que ellos apoyan, y llega un punto en el que tengo que enojarme con mis amigos y con las personas que yo respeto. Para mí el delito es un asunto serio, es uno de los pilares de la sociedad, y con el crimen y la sociedad no se jode. Y yo, de joda no estoy.
Está dicho que de religión y política no se habla; acá encima no estamos hablando de ideas políticas sino de ideas criminales, y yo ideas criminales no puedo discutir porque ya las discutieron los que hicieron el código. De modo que voy a abocarme a resolver esto lo más rápido que me sea posible, pero lo más probable es que vuelva a cerrar la boca y dejar los dedos fuera del teclado, en este tópico.

EL HAMPA K

Voy a dejar de escribir sobre política, pero antes voy a hacer una buena despedida, no voy a dejar mucho en el tintero. Lo lamento por mis amigos que son K y si alguno se ofende, le pido que me borre tranquilo de su lista, porque no me parece lógico que tenga que haber resentimientos en una red social. Voy a aclarar por qué digo que el kirchnerismo fue un gobierno criminal.
No lo digo porque hayan montado una asociación ilícita para robar dinero público; quizás lo hayan hecho a gran escala, pero no lo inventaron, eso lo han hecho todos los gobiernos y es parte constituyente del oficio de político. Con la particularidad de que va en aumento a medida que transcurren los años, o habría que decir los mandatos. Es un mal de época: cada vez hay más dinero en el mundo (sólo porque cada vez hay más gente y cada vez más pobres) y ese dinero necesita de la connivencia de los políticos para circular como conviene a sus dueños. Y el kirchnerismo estuvo tres mandatos en el poder, o sea que tuvo la ocasión de perfeccionarse en esa clase de robo.
Tampoco digo que fue criminal por el desfalco a las reservas de la Nación, procedimiento que cualquier populismo pone en práctica para poder ser un populismo y regalar un poco de plata al pueblo para que lo sigan adorando y votando. Y por más que el regalo sea bueno, siempre va a ser 'un poco' comparado con lo que ellos se llevan, porque a los revolucionarios de verdad les importa el pueblo, pero a los populistas lo único que les importa es fingir una revolución para engatusar al pueblo. También fingen la izquierda, son izquierdistas con rolex y armani, y un gasto en propaganda que serviría para construir miles de viviendas para los que pagan alquiler o viven en terrenos fiscales o usurpados.

Lo que el kirchnerismo tiene de criminal es su fondo, su esencia misma, porque es un hampa. Hampa es por definición un bajo fondo, un nicho lumpen, un conjunto de pillos que tienen el perjuicio ajeno como medio de vida, que lucran de forma semiorganizada con el robo, la estafa, el cuento, el engaño a los que son decentes y viven de su trabajo. Todos podemos distinguir a un hampón, y yo puedo hacerlo desde lejos, porque tengo cierto oficio. Y puedo decir que Néstor kirchner era uno, que CFK es la mujer de uno, y que Máximo es el hijo de uno, porque son cosas que llevan pintadas en la frente y en mucho de lo que hicieron y dijeron, y que todos podemos verlas, a menos que nos pongamos esos anteojos emocionales para no verlas. Puedo decir que Menem era otro, que gobernó 10 años como un hampón y que hizo los estragos que hace un hampón. Puedo decir también que yo lo voté y que al año siguiente, cuando manejaba la Ferrari de Winogard y tenía a Ibrahim (que no manejaba ni el idioma) en la Aduana, me dije que un pelotudo como yo tendría que tener el voto prohibido y nunca más voté.
No quiero votar hampones, no quiero poner más hampones en el poder. En la política lo que siempre hubo fueron ladrones de guante blanco; pero Menem y los Kirchner ni siquiera se pusieron los guantes, todo lo hicieron a mano limpia y a la vista, como auténticos hampones que ni siquiera consideran que deben disimular. Y un hampón es peligroso, porque puede llegar a hacer cualquier cosa, como rifar la vida de un fiscal puesto por ellos sólo para conseguir un acuerdo comercial. Y me ponen muy nervioso, porque sé positivamente que estoy viendo apenas una mínima parte de todo lo que hacen.
Éstos no tuvieron tapujos en instalarse con una verba de odio y violencia y pagar a hampones de menor monta para intimidar en las calles con grupos violentos. O en darle al delfín fondos y amparo para formar una banda de clase media destinada al acaparamiento de puestos políticos y de trabajo. No tuvieron frenos, no se pusieron límites.

Claro que los kirchneristas van a pedirme las pruebas de lo que digo, y si no las presento, estoy sanateando. Pero no dicen que CFK sanatea cuando se defiende de las imputaciones judiciales diciendo que es todo mentira y desacreditando a los jueces que la juzgan, pero no aporta una prueba que la exima de culpa. En política yo no tengo que atenerme a pruebas, la política de hoy en este país no se maneja con la certeza de elementos técnicos, sino con chamuyos y sainetes. Yo no tengo que buscar pruebas contra tipos que van a estar años haciendo todas las cagadas posibles (Scioli) y no sólo no van a rendir cuentas a nadie, sino que van a seguir haciendo política como santos varones o damas. Yo no puedo recolectar pruebas cuando quiero votar, tengo que manejarme con mis convicciones porque lo que me dan son imágenes publicitarias y discursos comprados con dinero de todas las fuentes criminales que puedan existir.
Entonces, si está bien que al poner hampones en el poder yo no tenga pruebas o certezas para guiarme, también lo está que yo hable y actúe de acuerdo a mis apreciaciones subjetivas. Si está bien que ellos hagan un largo y dañoso despliegue de subjetividad sin atenerse a las más básicas reglas de decencia (Boudou vicepresidente y presidente del Senado, Moreno haciendo quilombo calzado en la calle, Aníbal burlándose de todo y de todos, y tantos etcéteras), también lo está que yo haga un despliegue de la mía, porque yo no soy menos que nadie ni le debo rendir pleitesías a nadie que yo no respete.
Los fanáticos K son fascistas, o sea que sí piensan que ellos y yo somos menos que Néstor y Cristina, sólo porque ellos ocupan el lugar de jefes. Pero yo soy demócrata, no tengo jefes en política y estoy sometido a la misma ley que los gobernantes, y puedo pensar y decir con la misma libertad que ellos.
Y con más derecho, porque yo no soy un hampón.

El presidentito

Mauricio Macri está ocupando su lugar con tibieza y cobardía, porque claro, él considera que todo pasa por la negociación y las concesiones, o sea, es un empresario que está haciendo negocios. Y así es como las ratas de la política nacional -en realidad se usa el término 'halcones', pero yo no tengo por qué insultar a una especie animal noble y gallarda- le están metiendo el dedo en el orto y lo van a terminar volteando.
Él contaba con que jueces y fiscales encarcelasen a los K, pero los K no están presos porque supieron negociar y supieron intimidar -Su Santidad incluida- y ahora están organizando el retorno. Pero esto es así, porque tenemos el presidente débil de carácter que tenemos. Porque otro presidente con un poco más de no diría cojones sino dignidad política, estaría encarcelándolos él mismo y con las pruebas bien hechas, cosa que se hace en todos los países serios del mundo.
El Poder Ejecutivo no está para mirar lo que hace el Ministerio Público o el Poder Judicial: está bajo la obligación legal e irrenunciable de perseguir el delito y entregar las pruebas a fiscales y jueces. Está para montar y dirigir fuerzas policiales en pos de tal cometido. Está para investigar por medio de la función de policía judicial.
Y este presidente tiene en sus manos algo que con un par de toques sería en un par de meses un auténtico FBI vernáculo: los cuadros intermedios de la Policía Federal, a los cuales en cambio va a sacar a varear a la calles de Buenos Aires. Este presidente tiene media docena de cuerpos policiales que pelotudean por las calles pero no tiene el que tiene que tener, el que todo estado serio tiene que tener: el cuerpo de policía judicial de jurisdicción nacional con competencia general.
Es decir, lo tiene y altamente profesionalizado, pero no lo usa. Eso que en el mundo se llama FBI, Scotland Yard, Sureté, etc., y acá brilla por su ausencia, va a seguir brillando porque este presidente es boludo pero no tanto, y no va a hacer algo que ningún otro hizo antes por la simple razón de que los primeros en ir presos serían los políticos, y no solamente los K.
Así que sigamos nomás viendo las investigaciones pesadas en las películas, soportando la turba kirchnerista y esperando las próximas elecciones.

EL VOTO IRRACIONAL

Uno se la pasa pensando la política y tratando de razonarla con los demás, y no se da cuenta de que es en vano. La política de hoy día, quiero decir desde que existe el voto, está pensada con la forma de una república, es decir de una ingeniería política de cierta complejidad que requiere de la razón para ser comprendida por quien va a elegir a las personas que la harán funcionar.
Por otra parte, las ideas políticas de hoy día, desde que cayeron los grandes relatos del Siglo XX, revisten cierta complejidad y requieren de una capacidad de análisis antes de decidir. Y la calaña de las personas que hay hoy en oferta para ocupar los cargos de la república, merece no una mínima sino una máxima actitud crítica para torcer esa tendencia a ponerle el voto a un facineroso.
Empero, todo en política está mal porque una gran mayoría de votantes no emplea la razón, lo cual impone la inexorable conclusión de que todavía la república no cuenta con suficiente gente que pueda operarla, porque todavía la política es un hecho afectivo: la gente no aborda la política con la razón sino con la emoción, esto implica que la gente todavía no está a la altura de la inteligencia que la propuesta republicana demanda. La gente de la mayor parte de los pueblos del mundo, todavía está para ser gobernada por monarquías y autocracias, por ídolos e íconos, porque no puede pensar, y lo que uno mismo no puede pensar van a pensarlo otros para que luego uno adhiera sin entender bien.

Si hiciese falta un ejemplo, bastaría mirar la cantidad de gente que en Argentina es al mismo tiempo peronista, comunista y kirchnerista, o es presa de las emociones que les generan posiciones políticas con tantas disparidades, porque lo único que les interesa es tener la emoción. Quizás sean amantes de la revolución o de las izquierdas: pero la revolución y la izquierda son temas delicados que siempre parten de una elaboración ideológica previa al compromiso afectivo que luego origina. No existe la revolución descerebrada, como no existe la república descerebrada.
Es decir, seguimos sin república y sin revolución, o sea, sin nada.

Fidel, el ícono

Todos hablan del imperialismo yanki y su CIA derrocando y poniendo gobiernos durante la Guerra Fría. Hablan todos porque es la moda, y si es moda es porque así lo instalaron los medios. Todos hablan -porque así lo instalaron los medios- del heroísmo de Fidel Castro y de su ladero argentino, el Che Guevara.
¿Por qué hacen eso los medios? Porque durante los años de la Revolución Socialista en Latinoamérica, todo se llenó de hippies y comunistas con la plata de papá, de la cual mucha estaba o fue a parar a negocios mediáticos. Y el Dr. Ernesto Guevara fue uno de ellos, que con la plata de su familia salió en moto a recorrer Sudamérica y recaló en Cuba para formar parte de la revolución más cobarde del Siglo XX.
Un grupo de colegiales llevados a los empujones por el Kremlin a dar un golpe de estado donde no había ejército y prohijados de por vida para someter y asesinar a un pueblo de campesinado ramplón donde no había resistencia. Pero nadie habla del imperialismo soviético y su KGB derrocando y poniendo gobiernos en su órbita del mundo, y poniendo a éste en nuestro lado del mundo. Fidel Castro y el Che Guevara no hubiesen existido sin el trabajo puntilloso de la KGB y los misiles del Kremlin, que les garantizaron la inocuidad del imperio occidental. Guevara murió sólo porque salió de Cuba para seguir matando campesinos en Bolivia, pero todos hablan de su injusto asesinato a manos de un agente de la CIA.

El comunismo fue una utopía y fue un fiasco, y esto no lo digo yo sino que lo dijo el mayor jefe comunista que el mundo conoció, Gorbachov, y que ante tan tremenda verdad, disolvió la Unión Soviética.
Pero sigue vivo en aquellos 'comunistas con la plata de papá', que quedaron anclados en el sueño y siguen ahí porque pueden, porque nadie los manda callar, porque siguen teniendo el poder de los medios y porque siguen liderando la legión de quienes prefieren soñar con íconos en lugar de buscar información auténtica. Es más, nadie que disfruta un sueño va a buscar información auténtica, porque se le caerán los íconos.

Y si la Revolución Socialista tuvo un héroe en América Latina, fue Salvador Allende, que tuvo que luchar solo con la CIA y se cagó a tiros con los de Pinochet para que lo saquen muerto del Palacio de La Moneda que tenía la obligación de defender. Pero no tuvo el show épico que supo montarse Fidel, y tampoco se venden de él posters ni camisetas simplemente porque era viejo y feo y su imagen no sirvió al negocio del espectáculo como sirvió la del bello joven idealista y romántico que parece ser el Che cuando no está matando a alguien por la espalda o previamente maniatado.

Tontos y vivos

Siempre digo que los argentinos somos boludos, porque sólo podemos unirnos en contra de otros argentinos, y lo hacemos todo el tiempo.
Los países habitados por vivos, salvo excepciones pasajeras, se mantienen unidos siempre y si van a ponerse en contra de alguien, será uno de afuera y sólo mientras dure la emergencia.
En este caso, la prioridad es el conjunto nacional. En el nuestro, la prioridad es el enfrentamiento intestino.
Esto es, por donde se lo mire, ser un auténtico reboludo político, cosa que los argentinos tenemos como vocación. Y cumplimos el primer requisito para poder ser un buen boludo y durar así por mucho tiempo: creerse vivo.

Bendito imperialismo

Yo tengo que agradecer la existencia de los imperios de los últimos decenios: Mr. President y su CIA, el FMI y los capitales internacionales, El Vaticano. Ellos salvaron este país, si a esto que es puede llamársele 'salvado' o 'a salvo'. Pero lo llamo así, porque sé que esto podría haber sido mucho, infinitamente peor, de no haber estado esos imperios.
Afortunadamente para nosotros, el mundo es un sistema y Argentina una pieza del mismo, y en un sistema todo tiene que funcionar como la salud del sistema requiere, de modo que lo que no funciona por sí mismo es hecho funcionar por otras partes de la maquinaria.

Este país colonial fue, en lo realmente importante, gobernado desde afuera. Y esto ha sido lo bueno. Imaginemos por un instante -sólo por un instante, la idea puede ser muy angustiante- que las cosas importantes hubiesen sido decididas por María Estela Martínez o López Rega; por Videla o Massera, o Galtieri; por Alfonsín o Nosiglia; por Menem, Cavallo, Manzano o Ibrahim Al Ibrahim; por De La Rúa o Duhalde; por Néstor Kirchner, Cristina Fernandez, Massa, Boudou o Moreno; o ahora por este chetaje que baila y riega sus inversiones privadas.
O por la constante reivindicación de grietas sociales, la retrógrada mentalidad religiosa, la estrechez de miras ideológicas o las pasiones baratas del gran pueblo argentino salud, que si sigue con salud y no vive en algo parecido a Colombia, Venezuela o Siria, es porque su única aspiración existencial, los bienes materiales, fue satisfecha por la acción constante de los imperios. Esta consistió siempre a lo largo de la Historia, en aprovecharse de las debilidades y fallas de otras naciones, dándoles lo menos posible para que sigan funcionando de acuerdo a lo que son y lo que saben hacer.
Ellos han preservado nuestra identidad y nuestro estilo de vida. Por nuestra cuenta no hubiésemos podido. Se lo debemos.

NUNCA MÁS A LOS FARSANTES

¡Qué evidente necesidad tiene esta gente de que los desaparecidos sean muchos...! Yo, que no desaparecí a ninguno pero estuve expuesto a los ataques arteros de los que supuestamente estaban destinados a desaparecer -pero que en cambio están disfrutando la plata de los secuestros y la del erario público, mientras los que desaparecieron fueron otros- día y noche en la calle cuando no había chalecos antibalas, me pongo contento si baja ese número, porque también baja la tragedia en la que todos los argentinos estuvimos implicados, todos. Todos pedimos a gritos la dictadura y todos guardamos silencio cuando después la dictadura estaba haciendo cosas que no habíamos pedido.
Marcos Aguinis le dijo hace unos meses públicamente a Carlotto que era una 'mujer despreciable'. Y yo creo que cualquiera que se enoja porque un estudio estatal fundamentado arroja un guarismo que no le conviene y lo transforma en una afrenta personal o un ataque malicioso, no está precisamente preocupado por esclarecer una situación sino por defender los elementos políticos y simbológicos que le dieron y le preservan un determinado lugar, a ella y a toda la frondosa cohorte de vividores que generaron este interminable negocio de la memoria con una cosa que en cualquier otra sociedad del mundo se habría resuelto en diez años.
Por eso y más allá de la tarea de devolución de la identidad a nietos secuestrados, cuyo valor hay que reconocer, en casi todo -enfatizo el 'casi', hay alguna gente seria- este ámbito de los DDHH de la insurgencia setentista (DDHH que no son los reales y completos sino unos absolutamente limitados, direccionados y parciales) campea la misma condición de 'despreciable' que caracterizó a la subversión que originó el problema. No fue una guerrilla noble: los hijos de esta gente que necesita números altos de víctimas fueron vulgares terroristas despreciables, asesinos de civiles ajenos a todo o de inocentes conscriptos, imberbes sedientos de sangre alimentados con odio desde los biberones, que salvo las decapitaciones no tienen nada que envidiarle al ISIS.

Esto ya es historia, el Nunca Más está dicho e incorporado a nuestro pensar. Pero ellos se esfuerzan por mantener todo aquello vivo en el presente porque de ahí devienen sus lugares y su acción y objetivo fundamentales: necesitan mantener inflados los números porque de ellos proviene la fuerza político-mediática que emplean en mantener la impunidad y las indemnizaciones. Una considerable baja en la cifra los debilita no sólo en el contexto nacional, sino frente al Primer Mundo, el imperio capitalista que dijeron combatir y que es de donde desde siempre obtuvieron las principales fuentes de apoyo. Despreciables es la calificación para estos farsantes que no quieren terminar de jugar con el odio, mayormente sustentado en la mentira.
Los números hechos en su momento por la CONADEP no han sido serios, como tampoco es serio haber puesto en un informe tan delicado como fue aquel una cifra especulativa cualquiera y seguir sosteniendo la fábula de que hay archivos militares sin abrir. Y si los hubiese, sería exclusiva responsabilidad de un gobierno que coqueteó con los militares a la vista de todos y que estuvo doce años sin hacerlos abrir, teniendo todas las facultades y medios para hacerlo. O sea, que amparó la clausura y el ocultamiento de esos supuestos archivos.
Este es el tema más grave de toda la historia argentina, y seguimos incluyéndolo en nuestro patológico mundo de delirio colectivo y espectáculo crónico, donde ya está irremisiblemente instalada esta patética farándula de la memoria.

MILITONTOS Y GLOBOLUDOS

Argentina es un país futbolero, por eso cada uno debe pertenecer a un bando y renegar del otro, que es el contrario. La realidad es binaria, no hay término medio ni punto de equilibrio: blanco o negro, bueno o malo, River o Boca.
Tiene una sociedad predominantemente ignorante, donde muy pocos pueden articular pensamiento propio y la gran masa depende del pensamiento ajeno proporcionado por las fuentes de poder social. Por eso prima la pertenencia a contextos y la adhesión a lo famoso y poderoso.
Tiene también una mentalidad religiosa, que la hace manejarse con dogmas y misterios, en tanto que el conocimiento de las cosas queda depositado en unos cuantos ‘sacerdotes’ que administran las grandes verdades. Por eso es una sociedad retardataria, que no puede avanzar, progresar en ideas.

Por ejemplo, no puede salir del clásico esquema político dual, en el que hay dos facciones y yo debo pertenecer a una y odiar a la otra. De lo que no se da cuenta Argentina es de que ya pasó el Siglo XX y que su ciencia demostró que la realidad se compone de grises, que las cosas son multicausales y que no existe la verdad absoluta. En suma, que las cosas pueden ser pensadas de una mejor manera.
Por eso, cuando un kirchnerista defiende lo K tiene razón y cuando ataca lo M también. Y por eso cuando un macrista defiende lo M tiene razón y cuando ataca lo K también. Y esto es fácilmente apreciable si uno presta buena atención a todos los argumentos que cada uno esgrime a favor y en contra.
El día en que Argentina salga del Siglo XV, podrá comprender que por encima de las facciones hay algo superior que es el país, y que por encima de los K y los M hay algo superior que es el conjunto, y ahí va a estar en condiciones de hacer algo para su mejora, y de que su gente no sea tan inútil y pueda hacer algo para su propio beneficio.
Pero ¿quién saca a Argentina del Siglo XV, si es donde los argentinos se sienten a gusto y donde quieren seguir viviendo, porque tienen grandes señores que les resuelven todo y les dan vidrios de colores para que jueguen?

El aborto oficial

Otra muestra de lo que es el mundo ficticio que crea el holding político-mediático para mantenernos adheridos a las gansadas que hacen y dicen continuamente, y de las cuales tan bien viven. El negocio, como ya lo dije tantas veces, es mantener en situación de pelotudos a los 40 millones de pelotudos que las compran a cada minuto.
Como este, hay infinidad de casos: el aborto consecuente a una violación o a un riesgo de salud de la mujer está autorizado desde tiempos inmemoriales, hasta el punto que el Código Penal lo justifica expresamente bajo la calificación de 'aborto eugénico'. Pero esto el periodismo no lo dice, porque entonces se acabaría la discusión y por ende, su espurio negocio de mierda.
Lo que hay que discutir hoy e informar en los medios, no es la opinión de un obispo y sus alcahuetes, sino la facultad de la mujer de solicitar el aborto a su sólo deseo y la obligación del personal médico de realizarlo a la sola solicitud. Y tampoco hay mucho que discutir, porque fuera de la era cavernaria (habría que decir de las catacumbas), esto es lo que hace rato se impone si no se quiere seguir viendo morir de septicemia a chicas que no tienen acceso a maniobras médicas clandestinas que ofrezcan seguridad.

Otro tema que causa mucha rabia en quien lo conoce, es el de la legalización de las drogas; hace 30 años que el llevar droga para consumo personal no es punible, o sea, que de acuerdo a la cantidad es legal; la droga ya está legalizada. Salvo que ahora se piense en legalizar a los traficantes, no hay nada que discutir, es un punto resuelto. Esto tampoco lo dice el periodismo, porque vaciaría de sentido todo el debate al pedo que se mantiene en la política y llena páginas y minutos de aire en sus asquerosos negocios.

Subsidio farandulero

Otro ejemplo de basura político-mediática. Ahora se suben a caballo de la marcha por la violencia de género. Y yo digo que si van a hacer el subsidio para los casos de violencia de género, lo tienen que extender también a los demás casos de madres solteras que fallecen y los hijos quedan desamparados. ¿O la cosa no es pareja? ¿O se legisla sólo para la televisión y no para la realidad? ¿Qué es lo que este proyecto pretende tutelar, aparte de la publicidad del senador oportunista ése? ¿No sería acaso el desamparo en que quedan los hijos? ¿Y los hijos de las demás madres jefas de hogar que no mueren por violencia de género no quedan desamparados? ¿Y si hay un solo padre homosexual y fallece, los hijos no quedan desamparados? ¿Y si la muerte es por violencia de género, no tiene que obligarse al padre a hacerse cargo en vez de pagar el Estado, aunque esté preso? ¿Y si la madre muere en un asalto también es femicidio? ¿Y si muere en un accidente de tránsito es femicidio culposo?
Y por último ¿qué es el femicidio? Porque como figura jurídica no existe; existe el homicidio agravado por el vínculo. Femicidio es un término mediático, o sea, de la farándula, no una categoría jurídica. Y un legislador debe abstenerse de emplear categorías que no sean las del Derecho. Suponiendo que conozca el Derecho.

Las mujeres arriba

Como si fuera poca la colección de brutos que engalana nuestra dirigencia política y que paulatinamente se va renovando como para que nunca falten, ahora enfrentamos una estampida que va a convertir lo paulatino en inmediato.
Como una nueva reedición del neofeminismo barato que nos asuela, el hecho de ser mujer confiere automática idoneidad para la función legislativa, por cuanto se dispone que la mitad de las bancas sostengan cuerpos femeninos. El cerebro no parecería importar mucho, sobre todo cuando se conocen de sobra los mecanismos nepóticos, amicalistas y gangsteriles de confección de las listas, que ahora se van a ver desbordados ante la necesidad de conseguir mujeres para llegar al guarismo obligado.
Unas pocas serán eficaces y meritorias, muchas serán punteras barriales, amigas y parientes, y varias llegarán a la sábana procedentes de otras sábanas.

Así, seguimos con la espiral descendente en el armado de las dirigencias, cosa en la que el kirchnerismo hizo escuela, pero no se lleva todos los laureles. Llenar la política de basura es una compulsión que no ceja sino aumenta, desde que en los '90 empezaron a inventarse figuras a partir de ricos y famosos e integrantes de la farándula. Scioli por caso, es una creación de Menem, que cuando lo puso a dedo como diputado daba asco su ignorancia jurídica y politológica, y encima lo dejaban hablar. Para no tocar al boss de barrabravas que se acordó de anotarse como alumno del Derecho luego de haber presidido la legislatura porteña y encabezar hoy la seguridad bonaerense.
Y entre esos dos casos, danzan alegres los Moyano hijos, los Galmarini sobrinos, y toda la galería de Máximos y mínimos exponentes de esta movida deletérea que ahora será completada con un aluvión de nuevas bestias.
En cúpulas políticas no podemos salir de lo que en términos elegantes podría llamarse 'tercera generación de familia real numerosa'. Y en palabras más bastas, 'soberanos nietos de mil p...'