viernes, 8 de mayo de 2015

OCLOCRACIA (actual populismo)

Ilustres pensadores como Aristóteles, Pericles, Giovanni Sartori,Juvenal, Shakespeare, Lope de Vega, Ortega y Gasset o Tocqueville han advertido de un permanente peligro para la democracia popular: el interés de losoclócratas que ejercen el poder para hacerla degenerar en oclocracia con el objetivo de mantener dicho poder de forma corrupta, buscando una ilusorialegitimidad en el sector más ignorante de la sociedad, hacia el cual vuelcan todos sus esfuerzos propagandísticos y manipuladores.

En el desarrollo de esta política, sólo se tiene en cuenta de una forma superficial y burda los reales intereses del país, dirigiéndose el objetivo de la conquista al mantenimiento de un poder personal o de grupo, mediante la acción demagógica en sus múltiples formas apelando a emociones irracionales mediante estrategias como la promoción de discriminaciones, fanatismos y sentimientos internacionalistas exacerbados; el fomento de los miedos e inquietudes irracionales; la creación de deseos injustificados o inalcanzables; etc. para ganar el apoyo popular, frecuentemente mediante el uso de la oratoria, la retórica y el control de la población. La apropiación de los medios de comunicación y de los medios de educación por parte de dichos sectores de poder son puntos clave para quien busca esta estructura de gobierno, a fin de utilizar la desinformación.

Así se mantiene un dominio sobre masas en movimiento que hacen valer sus propias instancias inmediatas e incontroladas creando la ilusión de que se impone un legítimopoder constituido sobre la voluntad popular. Sin embargo, tal y como asegura Rousseau en El Contrato Social falta la piedra angular, es decir, la voluntad general de unos ciudadanos conscientes de su situación y de sus necesidades, una voluntad formada y preparada para la toma de decisiones y para ejercer su poder de legitimación de forma plena. De esta forma, en la oclocracia la legitimidad que otorga el pueblo está corrupta, pasando el poder del campo de los políticos al campo de los demagogos.

http://es.wikipedia.org/wiki/Oclocracia

sábado, 2 de mayo de 2015

Un creciente agotamiento moral

Gran parte de los argentinos manifiesta un creciente agobio. Ya no es sólo dolor por la inflexible decadencia política, económica y social, sino cansancio. Agotamiento. Nos hundimos por propia voluntad, al haber entregado por más de 70 años el timón de nuestra nave a una variopinta legión de malos o ineficaces dirigentes.

Pero la vida independiente (luego de la colonia) estuvo signada por un conflicto que no cesa entre los proyectos ilustrados y verdaderamente progresistas contra los que prefieren el corral de la infancia pretérita, tan amada por el "revisionismo" histórico. La infancia pretérita es el pater familias, el caudillo omnipotente e infalible, el servilismo a cambio de la protección, la lealtad en vez del mérito, una corrupción sin límites ni vergüenza, descalificación de los adversarios, silenciamiento de la prensa, apropiación del Estado, devastación de las instituciones que garantizan la democracia, anhelo de perpetuación, hipocresía en el discurso, estímulo incesante del odio entre los ciudadanos, técnicas extorsivas. 

Los proyectos ilustrados y verdaderamente progresistas, al revés, buscan los modelos que miran hacia futuro, que dignifican a cada hombre y mujer, que ponen a todos bajo límites de leyes sabias, parejas y estables, que jerarquizan el trabajo por encima de las limosnas, que premian el esfuerzo, que ponen una obligación junto a cada derecho, que estimulan el respeto del individuo por encima de sus creencias.

La realidad que padece la Argentina excede el disparate. Para colmo, aún es apoyada por millones de personas. Constituye parte de nuestra realidad. El "lavado de cerebro" no sólo fue realizado por las dictaduras nazi-fascistas, stalinistas, maoístas y africanas, sino que ahora lo están haciendo enclenques democracias latinoamericanas que han encendido los motores de la genial maquinaria propagandística inventada por Goebbels. 
Es penoso observar los discursos presidenciales por la cadena nacional. Digo observar y no escuchar, porque lo que ella dice -con contradicciones, soberbia y el esfuerzo de imitación al desenfado tropical de Chávez- será material de realismo mágico dentro de poco. Deprime ver a hombres y mujeres convertidos en aplaudidores y sonreidores indignos que festejan hasta los errores.

Desde el poder se trabaja para bloquear los caminos del pensamiento crítico, la iniciativa individual, el mérito, el esfuerzo genuino, la decencia y el imperio de las leyes. Desde las altas esferas se realiza lo inimaginable para proteger a megadelincuentes.

Marcos Aguinis (extractado de La Nación, 24 de mayo de 2013)