Mauricio Macri está ocupando su lugar con tibieza y cobardía, porque claro, él considera que todo pasa por la negociación y las concesiones, o sea, es un empresario que está haciendo negocios. Y así es como las ratas de la política nacional -en realidad se usa el término 'halcones', pero yo no tengo por qué insultar a una especie animal noble y gallarda- le están metiendo el dedo en el orto y lo van a terminar volteando.
Él contaba con que jueces y fiscales encarcelasen a los K, pero los K no están presos porque supieron negociar y supieron intimidar -Su Santidad incluida- y ahora están organizando el retorno. Pero esto es así, porque tenemos el presidente débil de carácter que tenemos. Porque otro presidente con un poco más de no diría cojones sino dignidad política, estaría encarcelándolos él mismo y con las pruebas bien hechas, cosa que se hace en todos los países serios del mundo.
El Poder Ejecutivo no está para mirar lo que hace el Ministerio Público o el Poder Judicial: está bajo la obligación legal e irrenunciable de perseguir el delito y entregar las pruebas a fiscales y jueces. Está para montar y dirigir fuerzas policiales en pos de tal cometido. Está para investigar por medio de la función de policía judicial.
Y este presidente tiene en sus manos algo que con un par de toques sería en un par de meses un auténtico FBI vernáculo: los cuadros intermedios de la Policía Federal, a los cuales en cambio va a sacar a varear a la calles de Buenos Aires. Este presidente tiene media docena de cuerpos policiales que pelotudean por las calles pero no tiene el que tiene que tener, el que todo estado serio tiene que tener: el cuerpo de policía judicial de jurisdicción nacional con competencia general.
Es decir, lo tiene y altamente profesionalizado, pero no lo usa. Eso que en el mundo se llama FBI, Scotland Yard, Sureté, etc., y acá brilla por su ausencia, va a seguir brillando porque este presidente es boludo pero no tanto, y no va a hacer algo que ningún otro hizo antes por la simple razón de que los primeros en ir presos serían los políticos, y no solamente los K.
Así que sigamos nomás viendo las investigaciones pesadas en las películas, soportando la turba kirchnerista y esperando las próximas elecciones.
Vamos a hablar acerca de nuestra sociedad, una sociedad de irresponsabilidad ilimitada. Cuestionaremos el medio institucional (argentinomedio), la subjetividad del ser nacional promedio (argentinomedio) y, muy especialmente, a los medios masivos de comunicación social (argentinomedio). No haremos política, salvo revisar los conceptos con los que se nos educa y dirige. Quedan invitados quienes quieran colocarse fuera de la liviandad que nos es habitual.
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