jueves, 26 de febrero de 2015

Premisas del populismo

"Mantener a los pueblos sometidos bajo la ilusión que lo material es lo único que importa a la hora de votar.
El pueblo necesita un líder que le maneje absolutamente todo para poder salir adelante.
El populismo quiere tanto a los pobres que se dedica a multiplicarlos.
Una población que no tiene educación política, no va a exigir de sus políticos un debate de ideas con argumentos, razón y lógica, y se va a manipular fácilmente a través de las pasiones."

Gloria Alvarez, politóloga guatemalteca

Puede haber semejanzas con nuestra realidad, y quizás sean coincidencia.

martes, 24 de febrero de 2015

La apertura mental argentina

El Presidente del Uruguay José 'Pepe' Mujica fue un combatiente de la revolución socialista que salió vivo, pero soportó una larga y cruenta prisión. Es además, una persona de grande y fina inteligencia, cosa que nadie en el mundo pone en duda. Y es la inteligencia, la apertura mental, lo que lleva al progreso, a la mejora de la Humanidad, de la gente, de los países.
“Yo fui a ver los calabozos donde estuve preso. Me saqué una foto con los coroneles de ahora y todo (risas). Pero lo pasado, pisado. Sí, puede parecer doloroso, pero la vida… la vida es maravillosa; no hay que vivir pensando en lo que pasaste, lamiéndote las heridas, acomodándote las tripas, porque si uno está lloriqueando por lo que le pasó, está sumido en el pasado. Y la vida es porvenir, la vida es mañana; del pasado hay que aprender, pero el pasado no debe sepultarnos.”

Ese es más o menos el pensamiento asumido por cada nación que atravesó desgarramientos internos o críticos conflictos exteriores: el pasado no debe sepultarnos.
Pero nosotros seguimos por décadas revolviendo la misma olla hedionda, y no precisamente por nuestra convicción. Seguimos atascados ahí porque ahí nos tienen los que sobrevivieron a la hecatombe y se quedaron con el jugoso botín de la guerra sin parámetros que desataran: se quedaron con los lugares y millones que usufructúan y defienden a capa y espada. Sobre todo a espada, que es el único instrumento intelectual que aprendieron jamás a usar.
“Fijate en Argentina, empezaron bien, pero luego fueron haciendo un enchastre tan generalizado y masificado que han pasado 30 años y hay puntas, flecos por todos lados. En Uruguay, no. Tuvimos violencia y dictadura, pero la gente decidió olvidarlo.”

No están reinvindicando una lucha revolucionaria; están preservando los negocios que hicieron surgir de esa olla. Pueden hacerlo porque hay cierto consenso, cierto contexto propiciatorio: a los argentinos en general, nos interesan quizás las visiones humanistas y progresistas de la vida y la política, como por ejemplo la de Pepe, pero más, mucho más, nos importa nuestro rédito personal, en todos los órdenes. Esta es la sociedad de los ricos y famosos, la de los que tienen cada vez más cosas.
Aunque sean los mismos vidrios de colores de siempre, esta vez puestos como todo tipo de pantallas de donde surge todo tipo de pavadas.
“…me dijo una vez la presidenta de Brasil: ¡Ay, Pepe, con Argentina hay que tener paciencia estratégica!.”

Somos un país subdesarrollado como todos los que nos rodean… con la diferencia de que tenemos políticos y massmedias que nos convencen de todo lo contrario. Que utilizan ropajes de fama y poder para confirmarnos que el fasto es el éxito y que ellos nos están guiando permanentemente hacia el mismo.
Porque esa es la mejor manera de asegurar que las cosas sigan como están, es decir, que los lugares de cada quien permanezcan sin amenaza de alteración.
Mujica en cambio, utiliza ropas y enseres sencillos para decir y hacer cosas grandes. No pertenece a las derechas ricas y conservadoras en las que se instalaron nuestros revolucionarios sobrevivientes. Él sigue en la izquierda, y por eso no está preocupado porque las cosas puedan cambiar: al contrario, se preocupa si las cosas no cambian.


http://www.telegrafo.com.ec/politica/item/nuestras-burguesias-son-muy-atrasadas.html

lunes, 23 de febrero de 2015

República de alta gama

Este no es el tipo de presidente que nos gustaría a los argentinos, nosotros tenemos más clase. Por eso, tenemos políticos con mucho más dinero. Son también mucho más caros, pero podemos pagarnos ese lujo.






jueves, 19 de febrero de 2015

Tributo a Alberto Nisman

Extractado de "Nuestro proverbial y perverso cholulismo"

EL 18F nos confirma que nos sentimos obligados a valorar, reconocer y agradecer lo que Nisman hizo por nosotros, esto es, jugar su seguridad y tranquilidad y las de su familia, que era lo que más quería, para hacer su trabajo.
Nisman nos quería también a todos nosotros, y por eso, únicamente por eso, se dedicó a todo riesgo al trabajo que aceptó. Más allá de férreas convicciones que sin duda él tenía, sólo por una cosa se hace algo así: por interés en los destinatarios y por su eventual reconocimiento. Podía haberlo hecho de manera más tibia, o más especulativa, midiendo el riesgo: nadie lo iba a notar y de todos modos iba a permanecer en su puesto todos estos años. Pero lo hizo de manera comprometida, no existe posibilidad de duda. Ese trabajo no fue fabricar suntuarios o entretenimiento, sino llevar adelante una construcción institucional, aportar algo contundente al sentido que la Justicia como organismo debe tener en nuestra comunidad.
Nisman dio su vida para que "tengamos patria".

miércoles, 18 de febrero de 2015

¡Grande Tato!

En una sociedad hipócrita, las verdades sólo pueden decirse desde el humor, como si su certeza fuese relativa, secundaria.


¡Dios salve a la reina!

Extractado de "PATÉTICA SUBJETIVIDAD"

La democracia implica un culto de las ideas con supresión del culto a la personalidad: importa lo que se piensa, se dice y se realiza mucho más que quién lo haga. La tan cacareada democracia es un sistema político-jurídico denominado técnicamente ‘sociedad liberal de derecho’, y es para gente inteligente y consciente, los llamados ‘ciudadanos’, que son algo más que los actuales trabajadores-consumidores-espectadores.
En el sistema republicano que le debemos a nuestros próceres desde hace ya siglo y medio, yo soy lo importante, el ciudadano. El presidente no es demasiado importante, es el responsable de un poder del Estado y de un enorme cuerpo de empleados públicos que están a mi servicio a cambio de un sueldo. Por descontado que su estatus es alto, pero como profesional. No es el rey ni el emperador, es un funcionario que aunque sea político, asume su mandato con la obligación de hacer un trabajo.
En tanto sigamos siendo tan infantiles de poner a la figura presidencial en un trono (o aceptar que ella así se ponga) y acatar a la corte política y mediática que allí lo sostiene, seguiremos siendo presa fácil de la cohorte delincuencial que habitualmente nos gobierna (oposición incluida) y sólo nos provee de cierta tranquilidad para trabajar y consumir, pero nos priva del efecto de las instituciones que fueron creadas para que nuestra tranquilidad y nuestro bienestar sean mucho más amplios.

lunes, 16 de febrero de 2015

EL GOLPE

Winston Churchill le dijo una vez que era capaz de entender bien la política actual porque leía atentamente la Historia. Los argentinos no somos cultores de la historia reciente, o mejor dicho, somos muy frágiles de memoria.
No tenemos presente que nuestros gobiernos han sido todos malos disfrazados de buenos, ropaje y maquillaje que nunca les duró los años de mandato. Todos han perdido su popularidad pasada la mitad de su período, y sus integrantes han quedado expuestos en sus peores facetas. Con excepciones efímeras, hemos sigo gobernados por tahúres que han sacado su ventaja mientras hacían algunas cosas buenas, y eso nos conforma. Pero sería bueno que conozcamos, o al menos deseemos, la experiencia de un gobierno honesto, como para que sepamos de algo diferente que quizás nos resulte mejor.

Todos los gobiernos han vociferado maniobras desestabilizadoras cuando por sus propias fallas fueron cuestionados. Y tan genuina es esta democracia que nos ofrecen, tan demócratas son ellos, que no toleran los cuestionamientos y cuando surge alguno, lo tachan de golpista. Pero los golpistas siempre han sido ellos, porque tienen alma de tiranos que han pujado por un mandato para su cosecha de rapiña. Hay que recordar que históricamente, antes de cada golpe de los golpistas militares hubo periodistas golpistas y golpistas políticos golpeando las puertas de los cuarteles para convencer a los generales de dar el golpe a la Rosada. Los golpistas siempre han sido los políticos, que se han servido de periodistas y militares para solucionar por la fuerza lo que ellos no pudieron manejar mediante la gestión política que se supone que es su trabajo.
El actual gobierno clama, llora, se desgarra en lamentos porque lo quieren destituir. De momento, los únicos que ven destitución en puerta son ellos y sus congéneres de la política (no digo colegas porque implica profesionalidad; mejor digo congéneres, que alude a sapos del mismo pozo). En el resto de la sociedad nadie piensa en derrocamientos y sólo se reclaman verdades judiciales en una investigación criminal.

Nadie sensato quiere realmente que salga este gobierno, porque se entiende que será sustituido por otro igual, que al principio parecerá bueno y pasada la mitad, se verá que era malo. Los únicos que quieren la defenestración son, como siempre, los otros políticos y sus amos financistas, que ahora no tienen cuarteles dónde ir pero siguen teniendo periodistas para armar sus estrategias.

jueves, 12 de febrero de 2015

Nuestro proverbial y perverso cholulismo

Sea cual fuere la forma y causa de su deceso, el fiscal Nisman tuvo una muerte violenta como consecuencia de su trabajo, del trabajo que hacía por varias de las instituciones fundamentales del país (el Estado, la Justicia, la Ley, la persecusión del crimen, la seguridad pública). Asesinado o con suicidio inducido o cometido, no puede existir duda de que fue en íntima relación con lo que hizo durante la última etapa de su vida. Nosotros no podemos permanecer como los habituales espectadores y adoradores de famosos que somos; esto tiene que movernos a revertir nuestra condición de cholulos reblandecidos por el fárrago mediático para intentar hacernos, aunque fuere por esta vez, ciudadanos militantes. Estamos obligados a valorar, reconocer y agradecer lo que Nisman hizo por nosotros, esto es, jugar su seguridad y tranquilidad y las de su familia, que era lo que más quería, para hacer su trabajo.

Nisman nos quería también a todos nosotros, y por eso, únicamente por eso, se dedicó a todo riesgo al trabajo que aceptó. Más allá de férreas convicciones que sin duda él tenía, sólo por una cosa se hace algo así: por interés en los destinatarios y por su eventual reconocimiento. Podía haberlo hecho de manera más tibia, o más especulativa, midiendo el  riesgo: nadie lo iba a notar y de todos modos iba a permanecer en su puesto todos estos años. Pero lo hizo de manera comprometida, no existe posibilidad de duda. Ese trabajo no fue fabricar suntuarios o entretenimiento, sino llevar adelante una construcción institucional, aportar algo contundente al sentido que la Justicia como organismo debe tener en nuestra comunidad.

Los de la farándula no construyen nada, sólo destruyen: destruyen valores, costumbres, normas, convivencias, bienestares. Tienden a la anomia y la disolución, son reprochables, deleznables. Pero vivimos para mirarlos. Y miramos poco y nada a los argentinos que trabajan por nuestro bienestar a través de la organización y preservación de las instituciones, y que sólo van a tener fama cuando los medios los pongan en alguna pantalla porque vislumbran que van a sacarle algún provecho medido en dinero (rating). La farándula no piensa en el país o la sociedad; los fiscales sí, porque están para eso, esa es la esencia de su rol.
Es así, a pesar del tiempo que hace que los periodistas los vienen poniendo como inconfiables y malintencionados. Han hecho eso con todos los funcionarios públicos que hacen al orden en el país, simplemente porque hace tres décadas, desde el fin de la dictadura militar, que ello les hace el mejor negocio. Y a ellos, lo único que siempre les importó, fueron sus ganancias.
A muchos funcionarios de carrera, quizás también. Pero además de eso, tienen el servicio en sus raíces y en sus venas, y sólo por eso, ya son mejores que los de la farándula. 
Son más útiles y más importantes para nosotros.

ESTRECHEZ DE MIRAS

Es tan curioso cómo funcionan nuestras cabezas en lo político: todo es política y todo es faccioso, binario. Terriblemente simple, horrorosamente ramplón, penosamente mentecato. Todo es elemental, primitivo: a favor o en contra, blanco o negro, River o Boca. Todo es enfrentamiento y odio, sin una zona gris para la comprensión y la conciliación.
Un caso criminal que debiera permanecer en estado investigativo (el fiscal Nisman), se transforma (es transformado por la logia político-mediática) en una cuestión que decide la continuidad o derrocamiento del gobierno. Una marcha de reclamo ante una investigación criminal, pasa a ser un conato golpista. Siempre que hay una expresión en la sociedad que de algún modo afecte al poder, es un intento desestabilizador.
No hay un país en el mundo que haya funcionado con esta lógica y hoy exista. Pero claro, pocos han sido los países que han hecho gala de una caterva política como la que tan alegremente detentamos nosotros y encima, sostenemos.

Republiqueta

Extractado de "El fiscal que ponen como lacayo del FBI"

Como corresponde a una republiqueta que se precie, los que tienen que formar opinión lo hacen desde el más absoluto desconocimiento del terreno sobre el cual opinan, poniendo en juego sólo las producciones fantásticas y sensacionales que ese desconocimiento les facilita y que de paso, abonan su negocio del espectáculo y de la captura emocional del espectador...
...no podemos soslayar que en esta fiscalía especial y en una situación muy especial, hubo un argentino y su equipo de argentinos que trabajaron en serio a un nivel muy alto y comprometiendo su seguridad, y esto sí implica una gran novedad en el país de Tinelli y cía. Y acá hay material producido, con o sin la ayuda o dirección del FBI, que yo quiero conocer antes de formarme opinión.
Y no quiero conocer lo que inventan los periodistas.

Los indiferentes

“Vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y militante. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son bellaquería, no vida. Por eso odio a los indiferentes. La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. “

[1917] Antonio Gramsci, líder socialista italiano.

miércoles, 11 de febrero de 2015

PREGUNTAS

¿Por qué soportamos tanto a los criminales en el poder político? ¿Por qué no nos afecta y sacude el abuso ostentoso en el seno del Estado que nos rige? ¿Por qué toleramos tan fácilmente la exhibición de malandraje en las figuras políticas? ¿Por qué no nos irrita y moviliza la inidoneidad funcional y horrible calidad personal que constatamos día a día en los gobernantes? ¿Por qué aceptamos con tanta resignación que nos gobiernen imbéciles? ¿Por qué vivimos contemplándolos, oyéndolos, aplaudiéndolos y obedeciéndolos?
¿Por qué suponemos que esos facinerosos, ineptos e infradotados tienen la facultad de habitar el Estado y dirigir la política del país? ¿Será porque no consideramos que entre nosotros haya mejor gente que esa, o que si existe esa mejor gente, que no tenga derecho a esas posiciones?

¿Por qué admitimos masivamente, conscientemente, que gente buena, que alguien eficaz y saludable, tenga vedado su acceso a cargos políticos sólo porque no puede ser lo suficientemente deshonesto, lo suficientemente ladrón para integrar una estructura mafiosa partidaria o parapartidaria?
¿Por qué seguimos viendo cómo los aparatos políticos que nos gobiernan o fingen oponerse a los que gobiernan sigan integrados exclusivamente por las alimañas de esta sociedad, cuando en ella hay tanta gente válida a la que se le impide toda oportunidad de llegada?

¿Por qué somos tan tibios, tan conformistas, tan apáticos? ¿Será porque creemos que tenemos mucho que perder, que lo poco que estos cretinos nos dejan tener sea muy valioso?
¿Por qué pensamos que una cantidad de cosas materiales o un cúmulo de entretenimiento es más valioso que un país institucionalmente ordenado?
¿Por qué no nos damos cuenta de que la salud institucional del país es lo que nos va a permitir tener más y mejores cosas, aún las materiales, y que esas cosas sean realmente nuestras? ¿Por qué si tanto lo estudiamos en el colegio no terminamos de entender que ser ciudadanos es ser mucho más que consumidor, cliente, dueño o espectador?

martes, 10 de febrero de 2015

Aparato estatal

El Estado moderno rige la sociedad de masas organizándose en sistemas y aparatos. Así, dispone del aparato político (los tres poderes, los partidos y la prensa); el aparato judicial (Justicia, policía, penitenciaría, abogados); y del mismo modo, el aparato económico, el industrial, el mercantil, el médico, el educativo, y demás. Pero como primer recurso para conservar la sociedad de masas en su estado puro (de masa pura), cuenta con el aparato estupidizador: el televisor.

LAS RAÍCES DE NUESTRO MIEDO

No se me escapa que este es también un medio de comunicación, y como todo blog, con pretensiones de ser masivo. Y quiero dejar claro que yo no rechazo la existencia de los medios, porque dentro del pensamiento simplista argentino existe esa manía maniquea de que si se critica algo es para eliminarlo, es para que no exista.
La crítica se hace en principio para construir, para mejorar algo; buscarle los defectos a algo es rechazar una parte; es admitir que el resto está bien y esa parte defectuosa está mal. No es esa perenne lógica facciosa de que ‘estás conmigo o estás contra mi’ y si me criticás algo, criticás todo mi ser con fines de eliminarme. Esto es una visión violenta y genera la violencia irracional e irracionalizable que hemos visto y seguimos viendo en nuestra sociedad y en nuestra política, política en buena parte conformada por ineptos, por ignorantes y quilomberos baratos que llegan desde esos lugares sociales de mierda a fuertes lugares estatales, sindicales o mediáticos que les permiten lograr su único fin: la riqueza.
Nuestra política es el mayor negocio del país, el que mejor organizado está y el que más dividendos rinde en el menor tiempo. Es la empresa más eficiente (todo ingreso, nada gasto) y sus puestos de trabajo son los más sólidos: todo es ganancia en todo el tiempo de permanencia en actividad, con garantía de un retiro a la edad que se elija y con todas las riquezas habidas, retiro protegido por una inexpugnable corporación mafiosa de nivel nacional e internacional (la intrincada conjunción de poder político, poder económico y poder comunicacional).

Por supuesto, compatriotas del llano, que semejantes beneficios que comparados con nuestro estándar de vida resulta un liso latrocinio, un despojo y un afano absolutos, serán conseguidos y defendidos con toda la fuerza y la violencia necesarias. Y el primer paso de esa violencia siempre ha sido la exclusión y prohibición de toda crítica, la criminalización de la crítica puesta de modo que cada uno tengamos miedo de siquiera pensar en criticar, que agachemos calmos nuestras cervices y concurramos dóciles a cada acto eleccionario al que ellos no arrean para conseguir el ‘apoyo del pueblo’ a sus posiciones políticas, pueblo que ni entiende y en muchos casos ni quiere lo que vota.
Una política montada sobre un bastidor de violencia física, de coacción a la disidencia, esta violencia que por siglos se aplicó directamente a la comunidad a través de los brazos de soldados y policías, bajo el pretexto de organizar la sociedad en procura de ‘la paz social’, el ‘bien común’, la ‘razón de Estado’. Para oponerse a eso, hace más de 4 décadas apareció Montoneros, que apenas mantuvo esa consigna en sus ideas y en los hechos combatió el fuego con el fuego y toneles de nafta. Fueron más violentos y asesinos que los del sector oficial, robaron más que ellos, sembraron más miedo que ellos, y originaron una reacción más violenta y asesina aún en el establishment, esta vez hasta la lesa humanidad. Los medios, con las mismas caras y los mismos empresarios, sostuvieron todo el esquema: tibios primero con los homicidas insurgentes, condescendientes con los homicidas de la dictadura, y acomodaticios finalmente, poniendo la Historia a favor de los primeros: los únicos homicidas fueron los militares.
Y ahora, esa violencia se aplica bajo la forma de amenaza, para lo cual se crían cuerpos de piqueteros con palos, barrabravas asesinos, grupos de ‘izquierda’, y la “más civilizada” guardia pretoriana del hijito presidencial. Y como sustrato, como telón de fondo, nos mantiene sumergidos en una noción y sensación constante de ‘inseguridad’, para que no dejemos ni por un instante de experimentar lo que ha sido desde siempre su combustible principal: el miedo.
Nos dicen que tenemos que sentirnos inseguros y nos muestran todo el tiempo casos ejemplificadores. Cultivan y fomentan nuestro miedo, que es lo que nos mantiene replegados en nuestras casas y escondidos en nuestros trabajos, todo el día frente a las pantallas que nos renuevan el temor. Nos dejan salir sólo cada dos años, para que cumplamos con la obligación que nos imponen de votarlos para que ellos, los mismos de siempre con algunos entenados nuevos, redistribuyan sus lugares, todos de absoluto privilegio.
Este, el nuestro, es uno de los poquísimos países del Mundo que mantiene obligatorio el sufragio.

En todas esas cosas raras que hemos tenido bajo el nombre de 'gobiernos democráticos' ha habido agentes violentos, lo cual desvirtúa automáticamente el concepto de democracia. Pero en esta democracia montonera, es decir parida por la violencia irracional originaria, son espeluznantes los elementos vinculados al uso exclusivo y excluyente de la fuerza física: D'Elía, Esteche, Moreno, Freyre, todo el entramado piquetero que corta caminos bajo amenaza al auto y al cuerpo, todo el barrabravaje impune e inmune, toda la estructura de penetración social e institucional intimidatoria que implica La Cámpora (un puntilloso remedo de las primeras Waffen SS de Adolph Hitler), más todos los personajes tirabombas procedentes de aquellas épocas oriundas que sin duda andan bajo los techos oficiales (no hago nombres porque van a pensar en matarme por la espalda). Matones descerebrados que se ocupan de lo que la Constitución llamó 'los negocios de la Nación' y a quienes nosotros pagamos sueldos -u otros estipendios- de riqueza, mientras hay tanta gente que no tiene vivienda.
¿Por qué no hay fiscales que procedan de oficio ante esto, no hay periodistas que se mesen los cabellos como lo hacen todo el tiempo ante cualquier robo de billetera?
¿Por qué los medios no conceden a estas cosas el mismo aire que a cualquier efluvio presidencial? ¿Será porque sus valores pasan únicamente por lo comercial, o porque nosotros no les pagamos y los gobiernos sí y mucho?

lunes, 9 de febrero de 2015

¿Moral?

A medida que la electrónica del Siglo XX avanzaba, fueron dándose medios de comunicación social con infinitas posibilidades (radio, televisión, internet) que fueron constituyéndose básicamente de 4 cosas preexistentes: el teatro, la música, la publicidad (crear necesidades donde no las hay y vender por buenas cosas que no lo son) y el periodismo (informar selectivamente con el fin de manipular el pensamiento de la gente). Estas dos últimas, netamente inmorales, terminaron por darles la forma que hoy tienen y generar la sociedad inmoral en la que vivimos.

Pero claro: ¿Qué podemos hablar de moral, si es un concepto prácticamente desconocido porque no lo menciona la tele?

LA REALIDAD SIN FILTROS

Dejemos por un rato el zapping de las pantallas e intentemos observar llanamente la realidad tal como se presenta ante nosotros. Si en lugar de pensar como nos dicen los medios, logramos hacerlo por un momento, sólo un momento, sólo como ejercicio, como nos dictan nuestros propios sentidos y razón, lo que veremos del caso Nisman es ésto:
Que se disparan todos los resortes políticos y mediáticos para imprimirle una forma determinada a la situación, pero ninguno para ir develando la verdad e ir desgranándola hacia nosotros, ayudándonos a seguir la investigación real.
Que el presidente se involucra en la investigación, pretendiendo influirla; y nos quiere involucrar a todos en conclusiones anticipadas, pensando en su beneficio.
Que los medios oficialistas (pagados por el gobierno de turno) sólo buscan politizar la investigación y poner a cubierto al presidente, tergiversando o amañando la información.
Que los medios no oficialistas (combatidos por el gobierno) sólo buscan atacar al presidente, tergiversando o amañando la información.
Que la fiscal a cargo de la investigación anda suplicando que no sean manipulados sus dichos (tergiversados y amañados), porque cada palabra que osa decir públicamente, es retransmitida luego a nosotros deformada según el canal que nos lo transmite.
Que no conocemos los detalles técnicos de la investigación, esos que sólo figuran en el expediente sin interpretación ni politización, y que cada nuevo informe al respecto será filtrado y traído a nosotros de acuerdo a los intereses del medio que lo haga.

Y que nosotros estamos felices de tener este elemento atrayente adosado al espectáculo y el chismerío cotidianos y permanentes con que damos sentido a nuestras vidas, y nos importa un comino la verdad de este caso, del caso AMIA, y de las instituciones del país. Sobre todo, porque pensamos que al país, a la sociedad y a la conciencia colectiva los rige el presidente, que también rige las instituciones; y que todos los problemas del país son materia presidencial y se deciden en la rosada.
Claro que todo esto es muy complicado para nuestra visión simplista de la cosa pública. No necesitamos rompernos la cabeza con estas cosas, que además son aburridas. ¡Good show y que Dios salve a la reina!

Clisé operativo

"Cada vez que observamos una injusticia y no actuamos, estamos entrenando nuestro carácter para ser pasivos y eventualmente, perdemos la habilidad de defendernos a nosotros mismos y a aquellos que amamos."
Julian Assange, creador de Wikileaks

No corresponde a la imagen de sí mismo que porta un argentino promedio, pero es un buen clisé del pensamiento de un ciudadano. Todo lo que en el mundo existe de ciudadanía y democracia, fue construido bajo este concepto primario.

EL FISCAL QUE PONEN COMO LACAYO DEL FBI

Cansa francamente la cara de piedra de estos periodistas que junto con el sobre del mes recibieron la orden de desacreditar a Nisman, y toda esta manipulación facciosa que se hace en general de los temas más delicados. Pareciera que todo se reduce a intrigas palaciegas entre políticos, y esa es la realidad que los medios prodigan a la gente de este populacho televisivo, esa que antes éramos llamados 'el pueblo soberano'.
A mí, que ostento la rareza de mantenerme al margen de todo el pelotudeo mediático, lo que me importa es mi condición de ciudadano (otra palabra anticuada y demodeé), igual que la de un fiscal que habría muerto a causa de su trabajo, o la de 51 que murieron en Once por ser pasajeros de la delincuencia estatal y mediática, o los ciento y pico de Cromagnon, o los cien de AMIA y la embajada, y los de Río Tercero, y todas las familias argentinas destrozadas que dejaron por ahí.
Si yo estuviese a cargo de semejante causa en una republiqueta agrícolaganadera de alta gama tapizada de smartphones, cero kilómetros y tarjetas de crédito, recurriría sin dudar a algún aliado internacional que pueda enseñarme a moverme en este berenjenal y también acompañarme en su fango. Y si tengo maestros, les doy explicaciones de algunas cosas que hago y les pido disculpas si me equivoco. Eso no quiere decir que en la parte decisoria de mi trabajo yo vaya a hacer lo que el FBI y la embajada me digan. Además, EEUU es casi lo mismo que Israel, lo cual en términos jurídicos, equivale al 'particular damnificado', alguien con pleno derecho a activar la investigación.
Pero como corresponde a una republiqueta que se precie, los que tienen que formar opinión lo hacen desde el más absoluto desconocimiento del terreno sobre el cual opinan, poniendo en juego sólo las producciones fantásticas y sensacionales que ese desconocimiento les facilita y que de paso, abonan su negocio del espectáculo y de la captura emocional del espectador.

Cualquiera que sepa lo que es una investigación de este tipo, se da cuenta de que este fiscal ha hecho sin duda algo, y ha generado material que está en algún lado y que va a operar más allá de su muerte. Y de que el afectado acá no es el cipayaje gubernamental argentino (con los nombres de hoy o los de cualquier otra época), sino el terrorismo internacional iraní, a quien sí se subordinó el ejecutivo local, porque no le da la cabeza ni el cuero para nada mejor. Y creo en eso porque el fiscal dice que tiene las pruebas, y si lo dice, es porque las tiene.
Los funcionarios judiciales no son como los mediáticos, son responsables. Por eso no hablan públicamente hasta no tener documentado lo que van a decir, no hacen inferencias temerarias, y también evitan hablar todo lo que puedan, porque saben que cada palabra que digan será usada en su contra por esa banda de simios televisivos, segun estamos viendo a cada instante.
Pero por suerte y obra de generaciones anteriores a la pavada mediática, anteriores a esta sociedad del espectáculo, tenemos un aparato judicial grande, sólido, y con todas las posibilidades de ser independiente, cuando sus funcionarios así lo deseen. Este fiscal da la impresión de haber investigado en serio, de lo que da fe el que tenga escuchas independientes, puesto que espió durante mucho tiempo teléfonos de la SIDE y el riñón del ejecutivo, sin que ellos lo supieran. Esto se puede hacer sólo si el aparato al cual se pertenece está dando capacidad de maniobra y garantías de independencia. Si no, van corriendo a decirles que les tienen pinchados los teléfonos.
No podemos soslayar que en esta fiscalía especial y en una situación muy especial, hubo un argentino y su equipo de argentinos que trabajaron en serio a un nivel muy alto y comprometiendo su seguridad, y esto sí implica una gran novedad en el país de Tinelli y cía. Y acá hay material producido, con o sin la ayuda o dirección del FBI, que yo quiero conocer antes de formarme opinión.
Y no quiero conocer lo que inventan los periodistas.

PATÉTICA SUBJETIVIDAD

Este ¡Gran pueblo argentino, salud! que salud sería precisamente lo que más está necesitando, atraviesa otra de las incontables pruebas que su mal labrado destino está presentando a su subjetividad. Llamativa, pintoresca subjetividad.
En el sistema republicano que le debemos a nuestros próceres desde hace ya siglo y medio, yo soy lo importante, el ciudadano. El presidente no es demasiado importante, es el responsable de un poder del Estado y de un enorme cuerpo de empleados públicos que están a mi servicio a cambio de un sueldo. Por descontado que su estatus es algo, pero como profesional. No es el rey ni el emperador, es un funcionario que aunque sea político, asume su mandato con la obligación de hacer un trabajo. En tanto sigamos siendo tan infantiles de poner a la figura presidencial en un trono (o aceptar que ella así se ponga) y acatar a la corte política y mediática que allí lo sostiene, seguiremos siendo presa fácil de la cohorte delincuencial que habitualmente nos gobierna (oposición incluida) y sólo nos provee de cierta tranquilidad para trabajar y consumir, pero nos priva del efecto de las instituciones que fueron creadas para que nuestra tranquilidad y nuestro bienestar sean mucho más amplios.

Un fiscal muerto dispara una vez más los remanidos mecanismos mentales que sostienen esa retrogadación de siempre, la misma que nos mantiene una o dos centurias atrás en cuanto a mentalidad cívica o política. Todos tenemos una versión de los hechos, pero existe casi una versión por persona. Y es una versión arbitraria y fantástica, puesto que no se cuenta con información pública suficiente acerca de la investigación y acerca de este hecho en sí. No alcanzamos a entender la necesidad de contar con una versión unificada y compartida, ni que en cuestiones criminales la única opinión posible es la que de acuerdo a Derecho (a la Ley) emana de quienes tienen acceso directo a los hechos, que no son los periodistas. Hay una institución básica que se ocupa con exclusividad de estas cosas y que tiene todas las facultades necesarias a ese cometido y es la Justicia, o sea, el aparato judicial-policial. Y no hay ninguna otra fuente de verdad en ese ámbito.
Empero, nuestros periodistas puentean a la Justicia tachándola de inconfiable y generan ellos su propias verdades, sin tener contacto fehaciente con los hechos; desacreditan a los funcionarios judiciales para asumir ellos la producción de verdad. Y nosotros se la compramos alegremente, sabiendo que son informes parciales y amañados, a los cuales encima agregamos la literatura personal de cada quien. Y así, la verdad pasa a incluirse en el chismerío barato que diariamente nos provee el negocio del entretenimiento, al cual los periodistas pertenecen.
El crimen no se inscribe en el entretenimiento, es algo más serio que eso porque tiene que ver con el dolor y la muerte que nos causan congéneres nuestros. No es área de la farándula sino de la Justicia, que es un servicio público (para todos y cada uno) obligatorio y gratuito. Yo soy su destinatario, no los periodistas. Estos deben limitarse a publicar los contenidos del expediente judicial, en lugar de hacer las deliradas y hasta cómicas conjeturas con que alimentan la curiosidad popular. Y con las que de paso, construyen esta subjetividad desmañada, tonta, primitiva, de la que hacemos gran gala cada vez que algo tremendo acaece y nos vemos ante la necesidad psicológica de ser dueños individuales de la verdad al respecto.

La verdad puesta a nivel individual no es más que la versión que a mí más me gusta de los hechos; y si es la que más me gusta, es porque es la que más necesito psicológicamente, la que mejor llena mis inseguridades y carencias personales. Y lo que está primando es la sempiterna visión conspirativa, donde todo es una intriga de palacio con los poderosos empleando a sus esbirros para matarse entre ellos. Por caso, la muerte de Mariano Moreno en 1811 no fue por una enfermedad sino un asesinato; y esto se dice, cree y sostiene sin el menor asidero concreto, sin la menor prueba o indicio consistente. Significa que yo decido creer que fue así, no que estoy queriendo conocer la verdad.
Si lo que necesito es ver que los gobernantes y demás poderosos son ilimitados e impunes, es porque de esta manera confirmo mi angustiante sensación de pequeñez, de ser nadie y nada, de no tener la menor influencia. Esto no es el ciudadano, no es lo que este presunto sistema democrático nos dice que somos. Esto corresponde al sujeto de la chusma y el populacho, el vasallo clientelar, el súbdito del tirano, el siervo del dueño, al enano totalitario, a quien sólo existe en la medida en que logra confirmar a sus grandes jefes en sus grandes sitiales de gran poder. A fin de cuentas, al que tiene miedo y sólo logra conjurarlo mediante fantasías y distracciones.
La verdad no le interesa, no es asunto suyo; da por sentado que por más que la tuviese, nada podrá hacer con ella contra el infinito poder que tienen en el palacio.
Y los periodistas, que debieran preocuparse exclusivamente por defender nuestra condición de ciudadanos proponiéndonos opinión acorde, están mucho más preocupados por defender el negocio de quienes les pagan.

Época


Suelo cerrar mi FB para evitarme este despropósito, que aun caricaturesco, no deja de reflejar la realidad de una época infame.
Infame porque dedica sus mejores esfuerzos y argucias a impedirnos ver y evaluar el mundo por nosotros mismos y llevarnos a que lo comprendamos como le conviene a una minoría privilegiada.
No es que dejaron de primar los uniformes en la calle porque triunfó la democracia: es que hoy el disciplinamiento social se puede hacer con éxito desde los medios y el capitalismo ya no necesita la fuerza física.


Imagen de Pawel Kuczynski

DEBO PRESENTARME...

Abro este espacio cuando cumplo 60 años de vivir en este país, indefinible país. Hermoso territorio, hermosa gente, hermosa multirracialidad, hermosa comida, y una hermosa Buenos Aires. Y también, una magra institucionalidad, con una mentalidad concomitante instalada en una sociedad que no logra tomar real conciencia de lo público.
De nuestro cariz institucional nos deriva un Estado deshonesto administrado por funcionarios oportunistas y políticos delincuentes (cleptocracia). A casi todos nos molesta esto, pero hay muchas otras cosas que nos molestan más. A mí, esto me molestó siempre en primer lugar, y no tuve la ocasión de poder convivir en relativa paz con el problema: me callé, me desconecté, me aislé.
Empero, la muerte violenta de un fiscal precipitó más de lo que puedo callar; además, no soy un buen callador, hablo y mucho, no hablo sencillo, sino complejo y con muchas vueltas. Al menos en cuestiones de política, no tengo el pensamiento simplista del argentino medio, que vive más hacia afuera y no se rompe la cabeza; sólo mira y siente, es un espectador, un voyeur.
Para decir estas cosas, es necesario presentarse con algunas credenciales que acrediten cierta idoneidad. No tengo entidad pública, no tengo fama ni nombre: no sería nadie para decirlas. Sin embargo, las digo en nombre de mi libertad de expresión como ciudadano, y con respeto por el criterio de mis pares conciudadanos: lo que espero es que muchos de ellos reparen en lo que digo y no en lo que soy. La democracia implica un culto de las ideas con supresión del culto a la personalidad: importa lo que se piensa, se dice y se realiza mucho más que quién lo haga. La cacareada democracia es un sistema político-jurídico denominado técnicamente ‘sociedad liberal de derecho’, y es para gente inteligente y consciente, los llamados ‘ciudadanos’, que son algo más que los actuales trabajadores-consumidores-espectadores.
Caerán en la cuenta de lo que todavía falta al mundo para llegar a ella. Pero más a nosotros, que habitamos un contexto totalitario (sociedad totalitaria con partidos políticos totalitarios que sostienen un régimen totalitario). Es un totalitarismo atenuado, como fueron en su momento los fascismos y algunas teocracias, que bien podría llamarse totalitarismo de mercado.

Siendo un técnico formado en la industria automotriz, conozco la ley y el Estado porque pasé mi juventud como jerárquico de la policía. Estudié periodismo (en 1982, sin finalizar) y psicología (counselor egresado en 2012), y leí y entendí muchos libros de humanidades y ciencias sociales. Soy pensador y escritor (un ensayo publicado) por naturaleza, o sea, un curioso maniático y un observador incansable; y sé de la calle argentina porque ella fue mi pasión, siempre estuve ahí. Nunca estuve encerrado en una oficina ni en mi casa viendo el mundo en la televisión: siempre fui a ver, sentir y pensar las cosas por mí mismo, y por años entrevisté gente siendo taxista y remisero. Soy un argentino que conoce bien todo lo argentino, mucho de lo cual me tiene definitivamente cansado. Y al resto, lo que no me disgusta, francamente lo amo.
Amo a mi país, amo a mi nación, amo a mi patria, amo a mi gente. Y a ninguno de ellos quiero verlo así como está, simplemente porque podía y puede estar mucho mejor. Lo que yo diga será lo que miré, vi y aprendí a lo largo de mi vida, y tiene un valor porque está obtenido desde un punto de vista objetivo, científico, y lo más importante, por fuera del discurso religioso-político-mediático. Lo mío es un intento de apreciación llana y directa de la realidad circundante, sería realidad pura, quizás demasiada realidad para lo que el Siglo XX nos acostumbró a apreciar.
Por ende, una cosa que no me interesará en este blog es la intromisión del discurso mediático, impregnado en el pensar y el decir de cada persona. Hay gente que entiende esto y puede discriminar la realidad real de la realidad mediática; pero hay muchísima otra que no distingue y habita esa realidad ficcional creyendo que es la real.
Haré aquí una profunda detractación de los medios de comunicación social; dejo en claro que cuando esté denostando a 'los medios' o 'los periodistas', no estaré aludiendo a todos: solamente, a la gran mayoría.

Aburrido

Cuando estoy inactivo o quizás aburrido, aprovecho para ejercitar el control de mi vida y me pongo a pensar en mis cosas. Cuando estoy inactivo o aburrido y no me importa que el control de mi vida lo tengan otros, enciendo el televisor o leo un diario, para que me digan cómo se piensan mis cosas.

LEITMOTIV

Como leitmotiv, transcribo un párrafo de mi amiga Graciela: "Yo subestimo la capacidad de informarse, expresarse y manifestarse de la mayoría de los ciudadanos porque escucho y leo que, en general, repiten como loros lo que reciben de los medios de comunicación, no hay razonamiento que medie entre lo que se recibe como información y lo que se expresa y, para colmo de males, ésas ideas las comunican, pretensiosamente, como originales y propias."