Voy a dejar de escribir sobre política, pero antes voy a hacer una buena despedida, no voy a dejar mucho en el tintero. Lo lamento por mis amigos que son K y si alguno se ofende, le pido que me borre tranquilo de su lista, porque no me parece lógico que tenga que haber resentimientos en una red social. Voy a aclarar por qué digo que el kirchnerismo fue un gobierno criminal.
No lo digo porque hayan montado una asociación ilícita para robar dinero público; quizás lo hayan hecho a gran escala, pero no lo inventaron, eso lo han hecho todos los gobiernos y es parte constituyente del oficio de político. Con la particularidad de que va en aumento a medida que transcurren los años, o habría que decir los mandatos. Es un mal de época: cada vez hay más dinero en el mundo (sólo porque cada vez hay más gente y cada vez más pobres) y ese dinero necesita de la connivencia de los políticos para circular como conviene a sus dueños. Y el kirchnerismo estuvo tres mandatos en el poder, o sea que tuvo la ocasión de perfeccionarse en esa clase de robo.
Tampoco digo que fue criminal por el desfalco a las reservas de la Nación, procedimiento que cualquier populismo pone en práctica para poder ser un populismo y regalar un poco de plata al pueblo para que lo sigan adorando y votando. Y por más que el regalo sea bueno, siempre va a ser 'un poco' comparado con lo que ellos se llevan, porque a los revolucionarios de verdad les importa el pueblo, pero a los populistas lo único que les importa es fingir una revolución para engatusar al pueblo. También fingen la izquierda, son izquierdistas con rolex y armani, y un gasto en propaganda que serviría para construir miles de viviendas para los que pagan alquiler o viven en terrenos fiscales o usurpados.
Lo que el kirchnerismo tiene de criminal es su fondo, su esencia misma, porque es un hampa. Hampa es por definición un bajo fondo, un nicho lumpen, un conjunto de pillos que tienen el perjuicio ajeno como medio de vida, que lucran de forma semiorganizada con el robo, la estafa, el cuento, el engaño a los que son decentes y viven de su trabajo. Todos podemos distinguir a un hampón, y yo puedo hacerlo desde lejos, porque tengo cierto oficio. Y puedo decir que Néstor kirchner era uno, que CFK es la mujer de uno, y que Máximo es el hijo de uno, porque son cosas que llevan pintadas en la frente y en mucho de lo que hicieron y dijeron, y que todos podemos verlas, a menos que nos pongamos esos anteojos emocionales para no verlas. Puedo decir que Menem era otro, que gobernó 10 años como un hampón y que hizo los estragos que hace un hampón. Puedo decir también que yo lo voté y que al año siguiente, cuando manejaba la Ferrari de Winogard y tenía a Ibrahim (que no manejaba ni el idioma) en la Aduana, me dije que un pelotudo como yo tendría que tener el voto prohibido y nunca más voté.
No quiero votar hampones, no quiero poner más hampones en el poder. En la política lo que siempre hubo fueron ladrones de guante blanco; pero Menem y los Kirchner ni siquiera se pusieron los guantes, todo lo hicieron a mano limpia y a la vista, como auténticos hampones que ni siquiera consideran que deben disimular. Y un hampón es peligroso, porque puede llegar a hacer cualquier cosa, como rifar la vida de un fiscal puesto por ellos sólo para conseguir un acuerdo comercial. Y me ponen muy nervioso, porque sé positivamente que estoy viendo apenas una mínima parte de todo lo que hacen.
Éstos no tuvieron tapujos en instalarse con una verba de odio y violencia y pagar a hampones de menor monta para intimidar en las calles con grupos violentos. O en darle al delfín fondos y amparo para formar una banda de clase media destinada al acaparamiento de puestos políticos y de trabajo. No tuvieron frenos, no se pusieron límites.
Claro que los kirchneristas van a pedirme las pruebas de lo que digo, y si no las presento, estoy sanateando. Pero no dicen que CFK sanatea cuando se defiende de las imputaciones judiciales diciendo que es todo mentira y desacreditando a los jueces que la juzgan, pero no aporta una prueba que la exima de culpa. En política yo no tengo que atenerme a pruebas, la política de hoy en este país no se maneja con la certeza de elementos técnicos, sino con chamuyos y sainetes. Yo no tengo que buscar pruebas contra tipos que van a estar años haciendo todas las cagadas posibles (Scioli) y no sólo no van a rendir cuentas a nadie, sino que van a seguir haciendo política como santos varones o damas. Yo no puedo recolectar pruebas cuando quiero votar, tengo que manejarme con mis convicciones porque lo que me dan son imágenes publicitarias y discursos comprados con dinero de todas las fuentes criminales que puedan existir.
Entonces, si está bien que al poner hampones en el poder yo no tenga pruebas o certezas para guiarme, también lo está que yo hable y actúe de acuerdo a mis apreciaciones subjetivas. Si está bien que ellos hagan un largo y dañoso despliegue de subjetividad sin atenerse a las más básicas reglas de decencia (Boudou vicepresidente y presidente del Senado, Moreno haciendo quilombo calzado en la calle, Aníbal burlándose de todo y de todos, y tantos etcéteras), también lo está que yo haga un despliegue de la mía, porque yo no soy menos que nadie ni le debo rendir pleitesías a nadie que yo no respete.
Los fanáticos K son fascistas, o sea que sí piensan que ellos y yo somos menos que Néstor y Cristina, sólo porque ellos ocupan el lugar de jefes. Pero yo soy demócrata, no tengo jefes en política y estoy sometido a la misma ley que los gobernantes, y puedo pensar y decir con la misma libertad que ellos.
Y con más derecho, porque yo no soy un hampón.
Vamos a hablar acerca de nuestra sociedad, una sociedad de irresponsabilidad ilimitada. Cuestionaremos el medio institucional (argentinomedio), la subjetividad del ser nacional promedio (argentinomedio) y, muy especialmente, a los medios masivos de comunicación social (argentinomedio). No haremos política, salvo revisar los conceptos con los que se nos educa y dirige. Quedan invitados quienes quieran colocarse fuera de la liviandad que nos es habitual.
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