lunes, 9 de febrero de 2015

LA REALIDAD SIN FILTROS

Dejemos por un rato el zapping de las pantallas e intentemos observar llanamente la realidad tal como se presenta ante nosotros. Si en lugar de pensar como nos dicen los medios, logramos hacerlo por un momento, sólo un momento, sólo como ejercicio, como nos dictan nuestros propios sentidos y razón, lo que veremos del caso Nisman es ésto:
Que se disparan todos los resortes políticos y mediáticos para imprimirle una forma determinada a la situación, pero ninguno para ir develando la verdad e ir desgranándola hacia nosotros, ayudándonos a seguir la investigación real.
Que el presidente se involucra en la investigación, pretendiendo influirla; y nos quiere involucrar a todos en conclusiones anticipadas, pensando en su beneficio.
Que los medios oficialistas (pagados por el gobierno de turno) sólo buscan politizar la investigación y poner a cubierto al presidente, tergiversando o amañando la información.
Que los medios no oficialistas (combatidos por el gobierno) sólo buscan atacar al presidente, tergiversando o amañando la información.
Que la fiscal a cargo de la investigación anda suplicando que no sean manipulados sus dichos (tergiversados y amañados), porque cada palabra que osa decir públicamente, es retransmitida luego a nosotros deformada según el canal que nos lo transmite.
Que no conocemos los detalles técnicos de la investigación, esos que sólo figuran en el expediente sin interpretación ni politización, y que cada nuevo informe al respecto será filtrado y traído a nosotros de acuerdo a los intereses del medio que lo haga.

Y que nosotros estamos felices de tener este elemento atrayente adosado al espectáculo y el chismerío cotidianos y permanentes con que damos sentido a nuestras vidas, y nos importa un comino la verdad de este caso, del caso AMIA, y de las instituciones del país. Sobre todo, porque pensamos que al país, a la sociedad y a la conciencia colectiva los rige el presidente, que también rige las instituciones; y que todos los problemas del país son materia presidencial y se deciden en la rosada.
Claro que todo esto es muy complicado para nuestra visión simplista de la cosa pública. No necesitamos rompernos la cabeza con estas cosas, que además son aburridas. ¡Good show y que Dios salve a la reina!

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