jueves, 12 de febrero de 2015

ESTRECHEZ DE MIRAS

Es tan curioso cómo funcionan nuestras cabezas en lo político: todo es política y todo es faccioso, binario. Terriblemente simple, horrorosamente ramplón, penosamente mentecato. Todo es elemental, primitivo: a favor o en contra, blanco o negro, River o Boca. Todo es enfrentamiento y odio, sin una zona gris para la comprensión y la conciliación.
Un caso criminal que debiera permanecer en estado investigativo (el fiscal Nisman), se transforma (es transformado por la logia político-mediática) en una cuestión que decide la continuidad o derrocamiento del gobierno. Una marcha de reclamo ante una investigación criminal, pasa a ser un conato golpista. Siempre que hay una expresión en la sociedad que de algún modo afecte al poder, es un intento desestabilizador.
No hay un país en el mundo que haya funcionado con esta lógica y hoy exista. Pero claro, pocos han sido los países que han hecho gala de una caterva política como la que tan alegremente detentamos nosotros y encima, sostenemos.

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