martes, 24 de febrero de 2015

La apertura mental argentina

El Presidente del Uruguay José 'Pepe' Mujica fue un combatiente de la revolución socialista que salió vivo, pero soportó una larga y cruenta prisión. Es además, una persona de grande y fina inteligencia, cosa que nadie en el mundo pone en duda. Y es la inteligencia, la apertura mental, lo que lleva al progreso, a la mejora de la Humanidad, de la gente, de los países.
“Yo fui a ver los calabozos donde estuve preso. Me saqué una foto con los coroneles de ahora y todo (risas). Pero lo pasado, pisado. Sí, puede parecer doloroso, pero la vida… la vida es maravillosa; no hay que vivir pensando en lo que pasaste, lamiéndote las heridas, acomodándote las tripas, porque si uno está lloriqueando por lo que le pasó, está sumido en el pasado. Y la vida es porvenir, la vida es mañana; del pasado hay que aprender, pero el pasado no debe sepultarnos.”

Ese es más o menos el pensamiento asumido por cada nación que atravesó desgarramientos internos o críticos conflictos exteriores: el pasado no debe sepultarnos.
Pero nosotros seguimos por décadas revolviendo la misma olla hedionda, y no precisamente por nuestra convicción. Seguimos atascados ahí porque ahí nos tienen los que sobrevivieron a la hecatombe y se quedaron con el jugoso botín de la guerra sin parámetros que desataran: se quedaron con los lugares y millones que usufructúan y defienden a capa y espada. Sobre todo a espada, que es el único instrumento intelectual que aprendieron jamás a usar.
“Fijate en Argentina, empezaron bien, pero luego fueron haciendo un enchastre tan generalizado y masificado que han pasado 30 años y hay puntas, flecos por todos lados. En Uruguay, no. Tuvimos violencia y dictadura, pero la gente decidió olvidarlo.”

No están reinvindicando una lucha revolucionaria; están preservando los negocios que hicieron surgir de esa olla. Pueden hacerlo porque hay cierto consenso, cierto contexto propiciatorio: a los argentinos en general, nos interesan quizás las visiones humanistas y progresistas de la vida y la política, como por ejemplo la de Pepe, pero más, mucho más, nos importa nuestro rédito personal, en todos los órdenes. Esta es la sociedad de los ricos y famosos, la de los que tienen cada vez más cosas.
Aunque sean los mismos vidrios de colores de siempre, esta vez puestos como todo tipo de pantallas de donde surge todo tipo de pavadas.
“…me dijo una vez la presidenta de Brasil: ¡Ay, Pepe, con Argentina hay que tener paciencia estratégica!.”

Somos un país subdesarrollado como todos los que nos rodean… con la diferencia de que tenemos políticos y massmedias que nos convencen de todo lo contrario. Que utilizan ropajes de fama y poder para confirmarnos que el fasto es el éxito y que ellos nos están guiando permanentemente hacia el mismo.
Porque esa es la mejor manera de asegurar que las cosas sigan como están, es decir, que los lugares de cada quien permanezcan sin amenaza de alteración.
Mujica en cambio, utiliza ropas y enseres sencillos para decir y hacer cosas grandes. No pertenece a las derechas ricas y conservadoras en las que se instalaron nuestros revolucionarios sobrevivientes. Él sigue en la izquierda, y por eso no está preocupado porque las cosas puedan cambiar: al contrario, se preocupa si las cosas no cambian.


http://www.telegrafo.com.ec/politica/item/nuestras-burguesias-son-muy-atrasadas.html

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