Este fragmento de una nota de hoy del Buenos Aires Herald, da sucinta cuenta de lo que significa en el tercer mundo el cuento populista: engatusan con farsas pasajeras mientras dejan incólume la podredumbre del sistema. Y entre nosotros, mientras no veamos que realmente se encare lo institucional, va a seguir estando lo mismo, quizás con otro ropaje.
Lo institucional no quiere decir chamuyo de combate a la corrupción y el narcotráfico: quiere decir visible ejercicio de la autoridad ejecutiva y judicial, revisión permanente de las burocracias y total ajustamiento a la legalidad. De momento, no tenemos ninguna de esas cosas.
“Lula dejó el poder en 2010 con un 87% de opinión a favor, tan alto que Barack Obama lo llamó ‘el político más popular de La Tierra’, diciendo a los reporteros: ‘Amo a ese tipo’.
Las riquezas fluyendo de las minas, campos petroleros y establecimientos agrícolas de Brasil alimentaron una borrachera de consumo, pero enmascararon los problemas estructurales que hicieron de Brasil un crujiente y oneroso lugar para hacer negocios. Un plan de privatizaciones para construir rutas y autopistas muy necesarias, tambaleó. La productividad permaneció baja porque la fuerza de trabajo estaba mal entrenada y pobremente educada. Las compañías gastaron miles de horas descifrando un codicioso sistema impositivo. Y todo el tiempo, la vieja forma de hacer negocios –lubricándolos con corrupción- se mantuvo intacta.
Grandes compañías de construcciones y energía engordaron con contratos estatales y préstamos oficiales con Lula y Rousseff, y las oportunidades para el enriquecimiento ilícito fueron infinitas. Y en las campañas políticas fue vertido dinero ilícito.”
Vamos a hablar acerca de nuestra sociedad, una sociedad de irresponsabilidad ilimitada. Cuestionaremos el medio institucional (argentinomedio), la subjetividad del ser nacional promedio (argentinomedio) y, muy especialmente, a los medios masivos de comunicación social (argentinomedio). No haremos política, salvo revisar los conceptos con los que se nos educa y dirige. Quedan invitados quienes quieran colocarse fuera de la liviandad que nos es habitual.
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