"En América del Sur se dice a veces que la clave para entender el carácter de los argentinos se puede encontrar en su evaluación de los dos goles de Maradona en el Mundial de 1986. Para el primer gol, bautizado por su autor como "la mano de Dios", Maradona levitó dramáticamente para un disparo cruzado y golpeó la pelota con un puño izquierdo hábilmente oculto. Pero el segundo gol, que llegó minutos más tarde, fue el que el DT Bobby Robson llamó ‘el maldito milagro’: recogiendo un pase de su propia área penal, Maradona, como en expiación, puso la cabeza hacia abajo y pareció excavar su camino a través de todo el equipo de Inglaterra antes de arrollar a Shilton como un maniquí e impulsar el balón hacia la red. Pues bien, en Argentina, el primer gol y no el segundo es el que realmente gusta.
Para el 'macho Argie' (o lo que esta quizá calumniosa generalización implique) los medios fraudulentos son incomparablemente más satisfactorios que los justos. ‘Es lo mismo en el gobierno y los negocios. Ellos no sólo toleran la corrupción. Adoran a la corrupción’. Es una tendencia… En términos más generales, existe en esta cultura una humillación, una abyección, en jugar siempre por las reglas.
De una nota del referencial escritor británico Martin Amis para
The Guardian [2004] a propósito del libro “El Diego”.
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